2006/12/05

Fashioneando a lo venezolano






El Vademécum de mi estilacho

Sí. También ando en una búsqueda frenética de un fashion style que aspire a convertirse en único e insuperable y me “refleje” sin quedarme fuera en cuanto a tendencias se refiere. Sí, si creo que finalmente lo conseguí. No, no me da pena admitirlo y mucho menos trataría de justificar o atenuar que todo el lío de la moda me atrae y fascina a la vez.

Si algo he descubierto a estas alturas de la vida, es que revolucionarios, feministas, amargadas sin remedio, opositores, metrosexuales, señoras operadas o en construcción, gorditos sin complejos, amas de casa, secretarias, directores cuadrados, factotum tercermundistas, poetas sin poemas, buhoneros, góticos y mal bañados van por lo mismo. A mí que no me vengan con cuentos: la franelita con el mensaje cuyos caracteres combinan con el detalle del bolso no estaba en el primer plano del clóset ni fue la segunda opción: te la pusiste después de varias indumentarias porque quisiste y finalmente te "combinaba", darling.

Alguna vez leí en alguna refrescante lectura dominical que las venezolanas somos absurdísimas combinando ropa y accesorios. ¿Cómo evitarlo? los colores vivos y su inmensa gama de matices son aliados para el trópico y en ocasiones escudos coloridos contra este sol cada vez más intenso. Aunque a veces tenemos que cerrar los ojos ante tanto despliegue cromático reducido a una sola persona somos, sin remedio prescrito, de combinar y seguir patrones; bien sean de mall o de tenderete de buhonero, según la capacidad del bolsillo y las preferencias.

A ver. En ese sentido practico un modus operandi que me funciona y marca un nuevo capítulo en mis hábitos de usuaria de la moda:

En primer lugar, sé lo que no quiero, como afirmó alguna vez Calamaro. No quiero que en cada rumbita, festival o bautizo editorial la gente sepa de dónde saqué la ropa y me encuentre en el baño con mil variaciones de un mismo autor. O sea, qué duro golpe a la singularidad y a las tres horas frente al espejo maquillándote y demás si se te ocurrió el recurso de los desesperados cero creatividad de última hora: salir corriendo a comprarse una franelita, pantalón o zapatos a Zar

El resultado de esta experiencia es que media fiesta, o 500 de las 1000 personas en el concierto van a estar idénticas; así que si aún no quieres renunciar a vestirte de uniforme y sufres porque tienes más de un reflejo, entonces prepárate un plan B: una etiqueta en la frente con el nombre, decolorarse el cabello en azul con mechones violeta o un anuncio de neón en el pecho, por mencionar sólo algunas.
Renuncié a seguir esclava de lo que santa Zara bendita dictamina que está in y qué out. Igual me devuelve la alegría ver tanta gente apretada en ropa de invierno mientras turisteo un caluroso día de semana por el casco histórico de mi sucia y nada european vernácula city.

Segundo: Es muy fácil decidir qué ponerme, luego de éxitos y fracasos rotundos en la búsqueda de mi propio “yo”, sé qué tipo de ropa me queda bien, con qué texturas me siento y veo mejor y a mi esposo siempre le parece que me veo hot. Luego, dejé de frecuentar tiendas de producción en serie y ahora “armo” mi look a partir de piezas producto de manos, diseño y corazón singularísimos y sin una segunda parte. Luego de ese “enamoramiento” inicial convierto a los diseñadores en mis amigos y asesores, les hablo de lo que me gustaría tener, de los lugares a donde voy y los persigo a cualquier mercado, feria e intercambio donde se presenten.

Tercero: Exhibir el talento venezolano es más que valor agregado, orgullo y distinción, sin duda alguna. Después de ver piezas en grandes vitrinas de la moda, no hay duda de que nuestro país no tiene nada que envidiar a alguna pasarela. No me imagino sin Nella, Yamila y Adriano, sin los mercaditos de Guayoyo, los collares de Ciara o las franelas de Yopo. Objetitos sin culto me hace reír en medio de tanta tensión política y este año he hecho los mejores regalos fashion del mundo, desde presentarles las Chocolaticas a mi troupée editorial, los niños góticos en el carro de Carina y Pablito, hasta el anillo maravilloso —por el que conocí a mi gurú de la moda— que adorna la mano de Pau desde que celebramos su más reciente cumpleaños.



¡¡A por Yesika, Dile y Dayana, compañeras!!


7 comentarios:

Kelvin dijo...

Cariño usted en todas sus èpocas siempre ha estado en la moda, desde la más àcrata del asunto, pasando por la època "palmerosa", continuando por lo mas dark,estudiante, ejecutiva,profesora, hasta la etapa de " primera dama". No te preocupes se que lo que te pongas no sólo te queda bien sino que marcas un espacio en el tiempo con ello.
Besos

K

Dakmar Hernández de Allueva dijo...

Primera dama, jajajajajajajaj

Woooowww
Gracias por los piropos.
Qué bueno encontrarte por acá.
Besos y ¡¡que la tertulia continúe!!

Anónimo dijo...

Hola Dak, que bueno tu escrito lexicológico&lexicográfico. Me parece importante que guardes un espacio/relax en el interdicto seductor, para filosofar en torno a la desgramaticalización de nuestra lengua... besos y suerte en tu onda fashiolandia.....

Dakmar Hernández de Allueva dijo...

¡¡¡Hola Carola!!!
Lástima que no salió tu nombre en el comentario (Carolina Brito). Gracias por pasar por acá. Me gustaría que volvieras a visitarme y dejes tus importantes reflexiones sobre este lío académico-vital hermoso y terrible al que me invitaste a formar parte y que ahora nos une en el ámbito lexicológico.
Besitus y hasta pronto...

Anónimo dijo...

Me gustó mucho, por cierto los muñequitos góticos se llaman abraham y david, besitos.

Carina

Dileny dijo...

De verdad que todas tenemos ese gusanito que nos dice que debemos usar o que nos queda bien. Yo trato de no estar a la moda si no más bien de adaptar lo que pueda a mi personalidad.
Te viste de perlas me encanta tu estilacho.
Bien por ti amigui

Dakmar Hernández de Allueva dijo...

Hola Carina!! Gracias por pasar por acá, y gracias por el dato de los nombres de los chicos. Espero verte por acá siempre, amiguita.
Dileeeee gracias por los piropos.... vamos a por tiiii!!!
Gracias por pasar. Las quiero muuuchooo, aunque decir que las quiero vaya en contra de las "reglas" de los "buenos comentarios" que hay que dejar en los blogs visitados.