2006/12/11

Mi banda sonora





Siguiendo la tradición de algunos amigazos, concienzuda y meticulosamente armo para este fin de año la banda sonora de mis treintaytantos. Calamaro, sospecho, será uno de los favoritos, dada su presencia fónica en muchas de las experiencias que me acompañan. No voy a extenderme contando y cantando sobre las composiciones que me gustan de Andrés. Parafraseando a Borges, eso es asunto de correspondencia lingüística sólo entre la música y el alma.


Calamaro no vino

Me tocó sufrir el despecho de enterarme sin edulcorantes de que Calamaro no vendría a Venezuela. Sólo pude compartir covers, grabaciones especiales y musiquita con las amigas, ver el concierto una y otra vez (Made in Spain, 2005) soñar que efectivamente estaba allí y escuchar atenta la crónica que Yumber me refirió en primera persona sobre el show. Yumber, el único negrito venezolano medioargentino, el periodista incansable, el niño ambicioso neurótico y curioso que superó la adhesión afectiva al periódico donde laborábamos trece periodistas de oficio y adolescentes tardíos bajo la égida de Alonso Moleiro y Manuel Guzmán durante mediados de los noventa.
Yumber, que no prestaba sus discos ni sus libros, y despertó verdaderos ataques de envidia profesional y más de una confabulación, saltó y se desprendió de la culturita vernácula “cero ambición” de fin de quincena para apostar a lo grande y sin límites. Y vio a Calamaro, como si no bastara con todo lo anterior.
Bien por ti, moderno.

Érase una vez

Calamaro me suena a exilio. He despedido y agradecido situaciones y momentos gracias a sus canciones y reencontrado emociones que me brindan aliento para seguir y sonreír. Por supuesto, mención aparte merecen Los Rodríguez. Mi memoria, aliada incondicional, registró para siempre los conciertos inolvidables en el Cafetal, durante el inigualable, irrepetible y emocionante Rock music 91. Ni hablar de las personas con las que compartí esos momentos, la gente linda que conocí, los incondicionales y los que ya no están. En el lado opuesto de mi oda a la nostalgia hay artistas, por supuesto, a los que ya no me interesa ver más y que aún vienen de manera más o menos frecuente a Venezuela.


Aunque Calamaro diga que sobre Charly (García) no se puede hablar porque es “el más grande”, la verdad es que estoy viendo a Charly con pataletas y olvidando la letra de sus canciones desde el año 93. Por respeto a lo que significa este súper monstruo en mi vida, prefiero no asistir más a esas meriendas. A Cerati lo admiro, el concierto sinfónico y sus discos son parte de mi vasto iTunes diario, pero ir a meterme al auditorio del Sambil como que no...

Con Calamaro, Drexler, Cerati, Bunbury y Quique pasa que se convierte en enlace amistoso, en lugar de encuentro y coincidencia. Creo que es un rasgo generacional que compartamos Mano negra, Fito, Paralamas y todos los grupos que vivimos. Particularmente soy lo más curiosa que puedo con la música, pero tengo mis discos de cabecera, por supuesto. Mis mantras no son casuales.

Este año fue de ver y escuchar mucho rock en español. Aunque no pude repetir la experiencia de ver a elbicho, vi a una banda interesantísima, llamada Canteca de Macao y que me recuerda a ese fantástico e incomparable crisol de sabores, cultura y colores llamado Barcelona.

Por mi parte, comienzo mi jornada laboral con “No existe viento” de Albertucho y me reparto los sonidos de Quique, Drexler, Ojos de brujo, Macaco, Natalia, Marlango, Billysefue, Chucknorris, Papashanty, Julieta y Nacho Vegas durante un día que son todos los días y en el que ninguno se parece al anterior; de muuuuchoooo aprendizaje y encuentro con muestras diversas de literatura, opinión e intereses.

Dak.

La imagen desde uno de los intrincados rincones de la Sagrada familia, de Gaudí.
Barcelona, por mí.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Supongo que mi banda sonora empezó en el vientre de mi madre, cuando Bobby Goldbord y Jhonny Mathis vibravan felices en el liquido amniotico. Supongo que despues cuando estaba en la parte de afuera el falsete de napolitano en Brooklin de Frankie Vallie me condenaba a ser esclavo de los melosos y malteados 60

Anónimo dijo...

Despues mi más tierna infancia se abrió paso en los impetuosos 70 de Marvin Gaye y Hector Lavoe. Y sin uso de razón todavía pero con mucho uso de melodìa periodico de ayer y Whats going`on retumbaron en mi alma como retumban los truenos en los poemas romanticos: como un golpe seco, dulce y feliz

Anónimo dijo...

Nada hacia pensar que no iba a convertirme en lo que anunciaba mi sino sangriento y melódico:UN JUNKIE DE LA MÚSICA.Aparecieron los peluítos de la tierra de Dick Turpin y cual Alejandro en Egipto arrasaron a fuerza de riffs agonizantes, ni que decirlo ya mi cuerpo había sucumbido a strabwerry field y a penny lane.Esclavitud perpetua

Anónimo dijo...

que va mano así no se puede. En los horrorosos pero símpaticos 80 apareció radio 2000 (la rumbos, la radiorama stereo de Cumaná) alli descubri la hermosa experiencia de saber que se podía radiar a Pastor López y después Led Zeppellin y despues Unicornio y despues LA Fania y despues Donna Summer y despues Mon Rivera y despues la más pura y total felicidad. EL CUMANÉS

Dakmar Hernández de Allueva dijo...

Estimado A.K.A. Cumanés:

Gracias por pasar por acá y tras una enumeración caótica y hermosa, contarme sobre ti y tus sonidos.
Te busqué por la blogosfera, pensando que por adminículos informáticos no habías podido registrarte bajo el nombre de usuario. Pues no, no te encontré.Y la verdad es que me gustaría leer más sobre el realismo mágico que envuelve el vivir en una tierra como esta, donde todo se mezcla y resulta la "total felicidad" como bien dices.

¿¿Dónde estarán los goliardos??
Espero verte de nuevo por acá. Espero leerte, apreciado amigo cumanés.

Anónimo dijo...

Como olvidar al bueno y antipatiquisimo de Silvio, quien me hizo descubrir que en la melodia de su guitarrar también reinaba enorme la palabra poética.Su irrupción en mi vida fue una tarde de los esperpénticos 80, cuando de un viejo cassette sony brotaron los primeros acordes de "yo digo que las estrellas" lo demás fue un hechizo que se ha mantenido a lo largo de toda mi vida, con desiluciones incluidas como debe ser todo amor que se precie.

Mariela Cordero dijo...

La banda sonora de mis días...
Interminable, cual audioteca de Babel.
Bach corona mi lista.

Como encanto transmitido. La “chanson francesa”. Paul Kunigis, Carla Bruni, “Toi e moit” , “Tout le monde”. Bia brasilera/francesa, Lhasa De Sela.,
“Me acerco al fuego
Que todo lo quema
La luz de tu cara
La luz de tu cuerpo”

Perfecto como una tarde iluminada en el Sur de Francia.

Luis Alberto Spinetta: todo. Con un buen de té verde de Jazmín , incienso girando en espiral. Me sintonizo con la Sed Verdadera “Sé muy bien que has oído hablar de mí, y hoy nos vemos aquí”.Nada mal para un bello atardecer, creado por la naturaleza, aderezado por mi afán de suavizar aún más las horas.

BUNBURY como transmisión de energía, de Flamingos hasta el Mar no Cesa de Heroes., pasando por el Viaje a Ninguna Parte y su actual proyecto El tiempo de las cerezas junto a Nacho Vegas(otro en mi lista).
Jorge Drexler la placidez, reflexión y un buen té negro .

MAGA, el sound track de un sueño. Mercromina, Los Planetas, Deluxe o Xoel, Migala. Christina Rosenvinge, Santiago Auserón, Jaime Urrutia. Elefantes (Shuarma)

María Gabriela Epumer, Rosario Blefari, Cerati, Daniel Melero (en especial el disco Travesti), Lisandro Aristimuño
El Bicho y Ojos de Brujo…

Y LA LISTA SIGUE....inextinguible

ASCIENDE
indetenible,
inevitable

inolvidable

Dakmar Hernández de Allueva dijo...

Mariela.
Qué hermosa descripción, qué gusto que hayas pasado por acá y me hayas honrado con tu texto hermoso, lleno de imágenes y olores... (¿¿para cuándo dejamos el blog??)
Escuchar a Maga es verte desde el auditorio, podre compartir contigo un momento tan especial.
Gracias por las letras, la música, el maga-zine que nos "encuentra" y tu detalle precioso, único y fashion de fin de año.
Espero verte de nuevo, y que me des la buena noticia de tu blog...

Dakmar Hernández de Allueva dijo...

Fe de erratas:
Porque no se me escapa, quise decir "poder compartir contigo"
Jeje :)

Dak