2007/12/26

Música para bebés: Babies go


Distribuidos por RGS music, con sede en Argentina, algunos títulos integrantes de la colección de grabaciones infantiles recrean la estadía de nuestra pequeña Andrea gracias a la diligente búsqueda de la súper tía Ada. Más allá de Vivaldi, el sempiterno Mozart o los compilados kitsch para amenizar la vida intrauterina, en esta colección el pop y el rock componen el karaoke y estimulan a los padres a comenzar la colección de una interesante banda sonora.

Desde Pink Floyd hasta Soda Stereo, pasando por Coldplay, Beatles y Bob Marley, la colección Babies go pasa por contar con unas tapas preciosas de bebés que viajan en el submarino amarillo o bailan en la playa junto a Bob Marley. La lista de títulos no es nada conservadora: Abba, Queen, Madonna, Guns n´roses, Oasis, Aerosmith y U2 son sólo algunos de los más pop en la lista. Para pasearse por el versatil catálogo, pincha acá.

¿Cómo resistirse a cantar a Calamaro, levantarse aullando Staring at the sun o leer mientras escuchas Hey you o Confortably numb? En la página no hay posibilidad de comprar online; así que si cuentan con algún panita argentino o algún conocido que ande por el Sur durante las vacaciones, aprovechen de mandar saluditos navideños... la dirección está en el site.




2007/12/09

Ver para creer y sentir



Un amigo librero me comentaba que una librería la hacen los lectores, los amigos, los amantes que vuelven, los esperanzados, los sedientos, los apáticos y los que no saben lo qué quieren. Forzando un poco la imagen, un blog también se construye de los incondicionales, los curiosos, los que se acercan, invaden, asoman con timidez o con presumida indiferencia, los que no necesitan comentarte nada, los que te reprochan ausencias o algún descuido en la forma.


En mi caso, me resulta conmovedor y estimulante que este espacio, dedicado a plasmar visiones tan subjetivas sobre la creación literaria de otros me brinde amistades, conexiones remotas, hallazgos, lectores entusiastas y ciberamig@s. Claro, también me resulta un poco desconcertante (y hasta amazing) la visita de algun@s bloguer@s o visitantes a quienes descubro en mis estadísticas y que, honesta y definitivamente, me producen interminables momentos para sonreír. Leerme forma parte de sus perversiones ocultas, de un espionaje que denota la humanidad que reviste cada uno de los actos que ejecutamos como seres irremediablemente humanos y de los que humanamente nadie se escapa. Gracias, gracias, gracias. Su ciberpresencia me obliga cada día a ser mejor. Lo digo y lo repito: aunque el interés (en algunos casos) no sea mutuo, bienvenid@s a este espacio. No dejen de visitarme y vuelvan pronto. Gracias por su visita.

Otro año más

Resulta inevitable conversar acerca del fin de año, hacer balances, trazar proyectos y asumir esta época del año como inicio o clausura de actividades o ciclos. Por mi parte, lejos de reflexionar, preferí echar mano de los archivos de mi cámara y aventurarme a realizar una selección de imágenes compiladas durante este año y que me resultan bitácora apetecible a la que echar mano para reír, suspirar y jugarle truco a la memoria, que a veces se empeña en mostrar su versión sin contrastes. Por supuesto que arranco con diciembre, así que mejor búsquense unas cotufitas, que el mes recién comienza.


Mensaje institucional


Nada es. Todo fluye. No lo inventé yo, que hay que pasearse por los griegos y entender que empeñarse en la inmutabilidad de la historia, de la gente o las circunstancias no es un capricho, es ignorancia. Mejor dejarse llevar y ver hacia adelante, dejar de ver a los otros (o atacar a los otros, que hay que recordar de tanto en tanto que ningun@ es invulnerable al dolor, la pérdida o la desgracia y mucho menos infalible) y empeñarse en ser felices, (mojando las barbas) en vez de dar tanta lata.

Mejor imitar a los niños, digo yo, para quienes un caramelito de piñata puede significar la felicidad en toda su extensión.
Pregúntenle al Joaco, a quien capturé mientras vigilaba cámara en mano a mi hijo y a mis sobrinitos durante el despojo de un tesoro de piratas. Esta es una de las expresiones de felicidad más sublimes que me ha tocado felizmente presenciar y disfrutar.

Felices fiestas.




De la imagen supra:
Ro, el cumpleañero, en la piscina de pelotas.
De la imagen infra: El Joaco y su hallazgo.


2007/12/07

Mejor lee: campaña para libreros y usuarios

Gandhi es una librería mexicana que apostó por desarrollar creativos planes para atraer lectores y consumidores. A propósito del enamoramiento que disfruto actualmente con esos geniales pollitos de Gerald Espinoza que adornan más de una vitrina de las librerías locales, les dejo este álbum que forma parte de una de las campañas de la librería mexicana. (Hasta que consiga uno de los pollitos, claro)

Que lo disfruten... (si no puedes verlas todas, pincha en la imagen, vale?)

2007/12/06

Mierda


Nu. Ni pensarlo. No pienso contaminar mi espacio seductor con diatribas políticas, histerias o ataques catárticos. Este es un espacio para lecturas, bandas sonoras, placeres, pecados a voluntad y fenómenos del lenguaje. Por eso, hago una pausa pequeñita para referirme al hecho de la importancia inusitada del término mierda frente a la impertinencia de su uso y la defensa ministerial nada pertinente para validar la expresión generada por el presidente de la República el día de ayer: "Sepan administrar su victoria, porque ya la están llenando de mierda. Es una victoria de mierda y la nuestra, llámenla derrota, pero es de coraje".

Sí. Impertinente, que no impresionable, por aludir al adjetivo que refirió el general Rangel Briceño cuando espetó: "Hay quienes plantean que la Fuerza Armada presionó al presidente para que aceptara el resultado. Al presidente no se le presionó porque él es impresionable". Impertinentes ambas emisiones por la ausencia de pertinencia, que no es otra cosa que el sentido de pertenencia que posee un término con el contexto, con la materia que refiere y hasta de correspondencia con el receptor al que se dirige. Impertinente el primero, mierda, por no guardar correspondencia con la responsabilidad del emisor, el espacio, ni el horario ni las circunstancias; impertinente el segundo, impresionable por la falta de correspondencia con las acepciones del término.

Pacatería cero

Aclaro: no soy pacata, y mucho menos con el uso del lenguaje. No tengo prejuicios con las groserías, esas recurrentes lexías estereotipadas que bien que enriquecen el lenguaje, generan encantadoras y humorísticas maneras de relacionarnos, nos identifican como hablantes, revelan trasuntos humanos y divinos de nuestro quehacer y quieran o no, forman parte de nuestra historia como entidad social y política. En El insulto en Venezuela, escrito por el docente, escritor y cultísimo investigador Francisco Javier Pérez, (Fundación Bigott, 2005) bien puede encontrarse una sucinta descripción de los alcances y los registros de los insultos que nos acompañan desde hace mucho tiempo.

Creo en las groserías como elemento revelador y articulador de atmósferas, como detonantes sabrosísimos para sintetizar y potenciar el sentido de quien las enuncia o despertar emoción en quien las recibe. Las uso en mis escritos, forman parte de mi vocabulario y la verdad, me abstengo, como cualquier hablante con sentido común, de hablar con estas expresiones altisonantes en espacios en las que éstas no son necesarias, ni pertinentes.

Victoria de mierda

Para uno de los más responsables profesores invitados a nuestro Programa de Estudios Lexicográficos, el escritor, docente e investigador Luis Barrera Linares, el hablante público (o sea, en este caso, el presi), “produce lenguaje para un colectivo sin la conciencia del efecto que puede producir su lenguaje”. Es decir, hay un acto conciente en la emisión de las palabras y las ideas, por supuesto. Sin embargo, con conocimiento o no, el hablante público modela, crea un patrón que el colectivo asume como modelo lingüístico y que repite, a veces como el periquito. De parte del colectivo sólo resta la aceptación o el rechazo del modelo lingüístico de este hablante. Sin embargo, y para fortuna o desgracia, el hablante siempre modela.

Para Barrera, el hablante público adquiere entonces una responsabilidad que le sobrepasa.

Impertinente, que no por eso imposible de enunciar, de pronunciar, de repetirla hasta reír de cansancio, como provoca Fedosy en su Caja virtual. Impertinente por tratarse del discurso de un hablante público que bien que ha abusado de las jergas, las imposturas y los desacatos a las formas de tratamiento hasta convertir al lenguaje en trinchera o espada de Damocles, la mayoría de las veces. Impertinente por el efecto que causa y que se convierte no sólo en patrón lingüístico sino en modelo actitudinal, vademécum vital de un colectivo que aplaude y asimila cada palabra, cada gesto, trátese de escuálidos, pírrico, adquerir (sic) o lego, independientemente del contexto o la falta de información con la que se enuncie.

Para el Maestro Colmenares, la posibilidad de creación lingüística es infinita. Basta colocar sufijos, adaptar o bichar cualquier vaina para que aparezcan nuevas maneras de referirnos, expresarnos, enriquecer el habla, echar abajo el muro de la prescripción lingüística. Por eso hay varias maneras de escribir un mismo término, sinónimos, homónimos, polisemas, etc. Asumir posturas académicas y rectoras, ponerse a patalear por el uso de una u otra acepción resulta a esta altura tan vintage como hacerse la permanente o teñirse el cabello de rojo.

Prefiero el uso pertinente, el convertir a las palabras como aliadas, no como enemigas. Luego, la expresión del presidente durante un acto militar, transmitido en vivo durante el horario todo público, como expresión para tildar de abyecto y pusilánime el evento electoral del pasado 2 de diciembre, me resulta impertinente en grado sumo. Cada quien tiene el derecho de decir y creer lo que piense; eso es cierto. No obstante, más allá de la palabra está el discurso, el emisor, el contexto y los receptores: un esquema básico de la comunicación en el que todos los hablantes convenimos ciertas reglas del juego para poder seguir articulando y relacionarnos. Lamento la idea errada del “hablar claro y raspao” como expresión de la sinceridad o la franqueza con el abuso del poder o el irrespeto como norma convenida unilateralmente.

El colofón de Lara

Una pésima elección, si de defensas improvisadas se trata. Basta leer algunas (pocas) de las obras del Nobel Gabriel García Márquez para saber lo que le sucede a los generales que abundan en sus escritos. Luego, utilizar como argumento para validar el uso de una palabra a todas luces ofensiva por parte de un hablante público a partir de su presencia en una obra literaria no es impertinencia, es falta de conocimiento. Recuerdo como le fastidié la paciencia a mis primeros alumnos del Francia, por allá al inicio de los noventa, sobre las diferencias entre los géneros literarios, las normas del buen hablante y del buen oyente y las cualidades de un buen expositor. Creo que sin esfuerzo bien podrían en este momento hasta recitarlo de memoria.

A Sebastián, mi hijito mayor, procuramos no hacerlo partícipe de conversaciones políticas, ni de afectarle su merecida burbuja de felicidad y bienestar infantil en medio de tanta desazón estructural. Sin embargo, al pasar cerca de uno de los periódicos que revisaba el flaco, nos comentó con sus 7 años impolutos: “El presidente es grosero”.

Impresionante final

Existen estudios publicados y en proceso sobre la creación lingüística en este período de gobierno en nuestro país. Registradas están las creaciones diversas y las nominaciones que se han generado durante estos nueve años y que siguen contando, por cierto. De lado del gobierno y la oposición, las creaciones no son pocas, y quiéranlo o no, forman parte de nuestro acervo lingüístico, asentadas y en plena vigencia. Para no herir susceptibilidades, prefiero guardar mi listica para efectos académicos, so pena de ganarme una guerra a muerte con enemigos que nunca he tenido.

Lo que sí me gustaría comentar y dejar claro, es que esa posibilidad maravillosa de crear palabras, resemantizar y adornar, deformar y añadir, no responde a un ramalazo fugaz de la inspiración; ni a la majestad de un funcionario: la evolución del habla y las convenciones tienen sus propias reglas del juego… y los jugadores somos todos.

2007/11/16

Despacho constituyente Los hermanos Chang



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Los Hermanos Chang han decidido reformarse.
Ya no traficarán con mujeres barbudas; ahora venderán constituciones a la medida...
... de ellos mismos.

Para tramitar en el despacho de La chica de trapo, pincha aquí


2007/11/03

Diario para niñas


Los primeros años
diario para niñas
imágenes de Anne Geddes
Ediciones B, 2006


No importa lo edulcorantes, kitsch, complicadas o rosadas intensas que puedan parecernos sus imágenes. Anne Geddes es un icono pop de las fotografías de bebés y en el mercadeo de objetitos fetiches rebosantes de maternidad y delicadeza. Particularmente, me resultan irresistibles sus fotografías en blanco y negro reservadas a los recién nacidos y la serie de mariposas.

Líder en venta de calendarios, la oferta editorial de Geddes incluye galerías de famosas embarazadas, diarios, poemarios y una veintena de productos editoriales donde la fotografía protagoniza transversalmente todas las ediciones. Este es el caso de Los primeros años, diario para niños y diario para niñas: un espacio para el registro de los dos primeros años del bebé.

Desde las ecografías hasta las fotos de la familia, los juguetes, los mejores amigos, cumpleaños, huellas, mensajes y libro de visitas hasta una lista pormenorizada de efemérides que demandan muchísima atención, este libro resulta uno de esos detalles atractivos que bien puede convertirse en regalito anticipado o bitácora en esa aventura que implica contar con un nuevo miembro en la familia.


2007/10/21

Lorca: poeta en Nueva York

Escuchar, leer o disfrutar a Lorca es uno de esos clichés que descubrimos acercan a más seres humanos de los que somos capaces de imaginar.

Como lectora temprana, tuve oportunidad de otear algunos poemas y dibujos en publicaciones como Babel; luego, gracias a las clases comentadas de Basilio tuve la oportunidad de estudiar la poesía lorquiana gracias al Romancero gitano, uno de mis favoritos, y algunas piezas teatrales como la fabulosa Yerma, entre tantas otras. También pude sobrevivir a las descargas histriónicas de Frank Spano y su garrapatear sobre el pizarrón verde de nuestra calurosa aula de clase. En nuestro país existe toda una cultura de ejercicios, lecturas dramatizadas o representaciones lorquianas permanentes, lo que quizás sirva de abreboca o espacio de deleite para los admiradores del artista. Así como Robert Smith afirma sin tapujos que sus fans son necesariamente apasionados e inteligentes y que una personita conforme, gris y sin contradicciones no puede disfrutar de The Cure; con Lorca esta afirmación se transforma en axioma (salvando la distancia y perdonando lo ecléctico de mi parte).

En el año 2004 vino a Venezuela en el marco del FITC la increíble, hermosa y talentosa Sara Baras a colmar con su pasión flamenca los espacios de la Ríos Reyna con su representación de Mariana Pineda, la valiente mujer que se unió a un grupo de combatientes liberales que se opuso a Felipe VII y que luego de crear la bandera del movimiento revolucionario fue capturada y fusilada en la plaza pública de Granada. Así como resulta absolutamente fascinante escuchar a Morente cantando y contando los versos de Lorca, cada recreación de los dibujos, los versos o los tipos del artista resultan espacios obligados y objetos atractivos de mercadería que bien que podrían enmarcarse en aquella escena emblemática de Daalí de Els Joglars ( FITC, 2001) en la que después de la muerte del artista aparecían en insultante secuencia las exorbitantes ganancias obtenidas después de la muerte del pintor.

Un poeta en Nueva York

Leo en Papel en blanco un interesante artículo de Sergio Fernández sobre la edición de una versión definitiva de Poeta en Nueva York; aunque al parecer debemos esperar un par de años antes de su publicación. Será.


Al parecer, días antes de su trágica muerte, Lorca le entregó a su editor de confianza José Bergamín el manuscrito de la obra, con abundantes tachones, correcciones y notas, al parecer con el fin de que entre los dos pudieran darle unas pinceladas finales y convertirlo en el libro que el granadino siempre tuvo en mente pero nunca pudo plasmar de forma completa. Y no ha sido hasta que en 2003 la Fundación García Lorca comprara ese original en una subasta que se empezarán los trabajos de varios renombrados especialistas de su obra para recomponer, de la mejor manera posible, una de sus obras cumbre.

Esta ardua tarea llevará a ofrecernos dentro del plazo dicho la obra definitiva, editada por la propia Fundación. No me cabe duda de que será un lanzamiento por todo lo alto del que podremos disfrutar los lectores de a pie, así como también lo harán los especialistas, que se encontrarán todo lujo de detalles en las (nuevas) páginas de Poeta en Nueva York.



2007/10/12

Jorge Drexler pasó por Caracas


No, No he dejado ni culminado la tesis. Aún en proceso de construcción, ya creo que la tesis ocupará este trimestre al infinito y más allá. No obstante, so pena de correr el peligro de dejar los textos guardados siguiendo el consejo de Horacio, hago una pausa para comer chocolates y escribir un poquito sobre el inolvidable concierto de Jorge Drexler ayer en la Universidad Central. Prometo escribir sobre Corcobado y Nubox, quienes también estuvieron en septiembre por estos lares.

De vuelta a Caracas

Hace cinco años vino por primera vez a Venezuela Jorge Drexler. En aquel entonces, una abarrotada sala del Celarg servía de marco para la realización de una de las sesiones de Rock en Ñ, el evento que comparten la Fundación Nuevas Bandas y la Embajada de España desde hace unos seis años, aproximadamente. En aquella inolvidable oportunidad, Drexler interpretó temas de sus discos Frontera y Sea, jugó y compuso atmosféras con efectos diversos, conversó con el público, nos pidió acompañarlo con aplausos y tonos de celulares y cerró con uno de sus temas más hermosos (y preferidos, of course): La Edad del Cielo. Luego del concierto, tomando en cuenta que era un día de semana y la ciudad estaba desierta, lo llevamos un rato al (extinto) Belle époque, conversamos, nos tomamos unos traguitos, aprovechamos para conversar y compartir con un par de chicas que se confesaron seguidoras del cantante y aprovecharon para hacerse fotos y conocerlo. Sencillo, súper simpático, cero poses, inteligente y agradable. Todo un muñeco, pues.

Un día de septiembre vi en La Cota el afiche del concierto de Jorge en Caracas. La compañía de producción venezolana Palo de agua apostaba por traer al cantante en formato acústico, ya que la gira con la banda llegaba hasta México, según había escuchado. La verdad, al principio no estaba muy segura de ir luego de aquel concierto en el Celarg; después de todo, y del Oscar, Drexler se ha convertido en suceso mediático. Por eso, aunque suene un poco complicado, hay artistas a los que por repetición, cansancio o decadencia no deseo ver más, como Charly, Los prisioneros, La Unión o Fito. No obstante, así como existen artistas pretendidos que se enmarcan bajo una dudosa y nunca exitosa aetas aurea, existe gente realmente famosa que no cambia tras vender miles de discos o recibir múltiples reconocimientos. Tras una invitación muy especial de la productora y de parte de Jorge, nos lanzamos hacia al Central para asistir al concierto.

Roque Valero


Así como hay bandas y artistas venezolanos cuya referencia nos hace sentir el pecho henchido de orgullo, nos hacen bailar así estén compartiendo tarima con Diveana, exaltan el más altísimo sentido de nuestra venezolanidad, bla bla bla; hay otros que simplemente no nos gustan. Pueden ser buenos músicos, experimentar los linderos más geniales de la composición, estar chéveres, pero no nos gustan, pues. Con esta ligerísma reflexión inicial, sólo deseo aclarar que más allá de la falsa creencia de que uno tiene que apoyar todas las expresiones vernáculas sólo porque se es venezolano (a) que no comparto ni ejercito, no me siento en lo más mínimo obligada a admitir que me gusta, ni remotamente, la música, las letras o la interpretación de Roque Valero.

Ojo: He visto a Roque, desde hace años, en teatro. Excelente actor, sin duda. Como no veo novelas, ni pienso opinar al respecto: me imagino que lo hace igual de bien. Pero como cantante, este es otro asunto: letras pobres y rimas tan inconexas como los ejercicios cacofónicos forzados de Arjona. En el caso de Ricardo, su machismo a ultranza conjugado con su complejo de malbañado irresistible no me atrae en lo absoluto. Roque tiene buena voz, cónchale tiene la inteligencia como para armarse sendas letras que reflejen ese imaginario que presumo debe llevar por dentro y encontrar su camino, su sello, su impronta: dejar de ser la sombra de quienes transitan ese camino antes o mejor que él. Celebro que le haya ido tan bien durante su presentación (aplausos, gritos, bises y demás) y que me haya dado elementos para saber porqué no me gusta, aunque nos quedamos con ganas de escuchar su interpretación de Ace.

Y, luego de que la gente aplaudiera a la luz que simulaba el faro, a los técnicos, cualquier sonido, cualquier movimiento, apareció Jorge. La gente se levantó a aplaudirlo, gritaba, aullaba, silbaba. Las 2000 personas (apróx.) que nos encontrábamos allí, bien que podíamos armar una ensordecedora atmósfera, sin duda. Para mi sorpresa, mucha gente conocía todas las canciones de Jorge, lo que el cantante reconoció y agradeció. Sin embargo, hasta el mismísimo Drexler se vio obligado a pedirle a la gente que no aplaudiera tanto (gracias, Jorge) para que aquello dejara de parecer un concierto en el River y lograrámos disfrutar de aquel encuentro íntimo con la voz y la guitarra del cantante.

Maravilloso. Ya sabía que iba a ser difícil escuchar la Edad del Cielo o Fusión, pero igual pudimos disfrutar de canciones de 12 segundos, Eco, Sea y Frontera. Tres veces tuvo que regresar al escenario, cantó a capella Al otro lado del río, una versión milonga del Loco Juan Carabina y se despidió prometiendo volver a Venezuela (ojalá).

Poder disfrutar de Jorge como hace cinco años resultó complicado e imposible. Pudimos saludarlo, claro, y conversar unos nano segundos para comprobar que sigue siendo el mismo a pesar de la fama y la avalancha de gente pidiendo autógrafos múltiples, fotos hasta con el perrito, divas de la tele, escritores, productores, músicos y chicas que gritaban y le hablaban al mismo tiempo.

Marcamos tarjeta en la merecida celebración de Palo de agua en Whisky Bar, el flaco compartió otro tanto con Jorge, agradecimos a los productores el trato amabilísimo que tuvieron con nosotros y nos escapamos.

Me pregunto si pasará lo mismo con Quique González o Nacho Vegas, si vuelven alguna vez a Venezuela.


2007/09/25

La moda también ayuda a vender libros*



No bastan revistas, consejeros, gurús de la moda o arriesgarse el futuro tras el saldo de las tiendas a mitad de año. Al alcance del bolsillo se encuentran clásicos, guías y manuales para el rescate de las féminas que aspiran a convertirse en seductoras con estilo y mucho charme


La industria de la moda se mete en casi todas partes. Incluso en el mundo editorial. La oferta de libros que apelan a la necesidad de hombres y mujeres, pero sobre todo a éstas últimas, de lucir bien y de manera novedosa es un filón nada despreciable, y se reproducen las publicaciones que buscan a quienes desean mudarse en fashion victim. Utilizan anzuelos como descubre, te ayudamos a elegir, te contamos los secretos, revelamos, conoce lo último, etc. Es una receta que no sólo apunta al consumo; a través de la exposición reiterada y sistemática de casos célebres se refuerza la idea de la accesibilidad y de una necesidad casi urgente de armarse de los aparejos volubles y finitos que nos revelan los expertos.

Mientras que por un lado se apuesta por publicitar lo más reciente y se instituye lo novedoso como dictamen, por otra parte se editan obras dedicadas a concebir al estilo como actitud vital que trasciende a la pasarela de temporada. Desde el año 2006 se han reeditado y publicado obras relacionadas con clásicos vinculados, directamente o no, al tema de la moda. Debolsillo apostó por la cuarta edición del clásico Desayuno en Tiffany´s (1950) con un fotograma de la versión fílmica de 1961, dirigida por Blake Edwards.

En la portada, sonríe Autrey Hepburn embuida en la prenda más costosa elaborada para un filme: el vestido negro de Givenchy que lució la actriz y que hace poco se subastó en más de 900 mil dólares. Con esa imagen, un icono del glamour de los 60, Debolsillo apelaba a una lectoría ajena a la tradicional de Capote, usando el gancho de la moda.

Charme y Absolutamente glam, de Javier Vergara Editor-Ediciones B, van por lo mismo: desde distintas perspectivas se atiende a la mujer que exige encontrar el estilo propio fuera del desfile, con la premisa de que lo que se presenta en las pasarelas o a prensa especializada (casi) nunca corresponde a la que vemos en nuestras calles o frente al espejo. Cada uno de estos títulos inscritos en literatura chic apunta a convertirse en manual de ayuda para el público femenino que busca construir su sello, consolidar su estilo y recrearse en páginas concebidas para consentir a aquellas féminas que, cansadas de sentirse mujeres convencionales, apuestan por diferenciarse.


Emulando a Holly


El vestido negro es un aliado sin discusión aparente ni prescripción facultativa. Aunque la historia oficial del diseño ubique su origen en el taller de Coco, durante el año 1926, este hijo legítimo de la Chanel, conocido como el “Ford de la moda, debido a su elegante y esbelta línea” inspiró a otros grandes diseñadores como Dior y Givenchy, creando una impronta de seducción y belleza en una lista de actrices que iban desde Vivien Leigh, Martha Graham, Elsa Schiaparelli, Jean Harlow, Greta Garbo, Betty Boop, Joan Crawford, Rita Hayworth y Marilyn Monroe hasta Jayne Mansfield y una húmeda y sensual Anita Eckberg inmersa en la majestuosa y popular fontana di Trevi en el filme La dolce vita.

Le tocará a la actriz Audrey Hepburn convertir el vestidito negro en un clásico. Compartiendo espacio con los créditos que abren Breakfast at Tiffany´s, la actriz baja de un taxi que se detiene en la quinta avenida y camina de manera somnolienta mientras que unas dulcísimas y nostálgicas notas del tema “Moon river” acuden a la luz de una mañana aún nebulosa. Tras algunos pasos, se detiene frente a las vitrinas de la joyería Tiffany de la calle 57 y saca de una bolsa de papel lo que parece ser su desayuno. Con esta secuencia la actriz se convirtió en súmmum de la elegancia y la sobriedad, del buen gusto y estilo.

Holly Golihgtly, nombre del personaje central de la obra de Capote, no es sino el alter ego de Marilyn Monroe, gran amiga del autor de A sangre fría, cuando era una desarraigada Lulamae Barnes que se alejó del campo como una Madame Bovary irredenta para hacerse de una vida digna y famosa en la gran ciudad. Holly cuenta con su encanto, con un estilo propio que la hace distinguirse del resto y ser reconocida hasta en la prensa como actriz, starlet hollywoodense o joven del gran mundo. Y aunque la Holly de Capote desaparece de su calle suscitando rumores y mitos urbanos que la ubican posiblemente en Tococul, o como cazafortunas en Río de Janeiro, esta “chica bien” dista en algunas acciones de la espigada y enamoradiza Holly del filme, la versión más conocida, digerible y socialmente aceptada del personaje. Se cuenta que en alguna ocasión el propio autor deseó que fuera Marilyn y no Audrey quien representara el papel de esta heroína con moral natural y corazón a prueba de balas. No obstante, el rostro estilizado de la fresca y hermosa Hepburn trascendió hasta convertirse en el icono de la mujer que se reconoce bella, seductora y libre: la miss Golihgtly, viajera, la que se define como una farsante auténtica.

Pareciera que estos elementos nacidos de la literatura y llevados al cine aparecen transversalmente en todo cuanto se escribe sobre glamour y tendencias. De una u otra manera siempre se vuelve a Audrey, al vestido o a la secuencia inicial del filme Breakfast at Tiffany´s como indicios recurrentes de una historia que si bien es contemporánea, se venera como a un clásico no sólo en la historia de la imagen, sino en la historia del fashion: un Olimpo con mucho estilo al que no todos pueden acceder.


Las no reglas de la seducción


Cinzia Felicetti es periodista y ex directora de la revista Cosmopolitan, la Biblia comercial sobre comportamiento femenino y catálogo de consumo que desde los años 70 ha orientado las preferencias, sonrojado o sorprendido a más de una lectora con comentarios explícitos sobre sexo, pareja, fetiches o imaginería femenina y masculina. Aficionada a la música y a la historia, escogió diez imprescindibles del vestuario sobre los cuales construyó Absolutamente glam: el vestidito negro, el tacón de aguja, el trench, la blusa blanca, el bolso, el jersey de cachemir, el collar de perlas, los vaqueros, la t-shirt y la barra de labios. Tras cada pieza seleccionada, Felicetti arma el certificado de nacimiento y el pedigree de la prenda; presenta un recorrido mitológico por el uso, acude a fuentes acreditadas y tras un sinfín de anécdotas e historias, plantea varias secciones donde aconseja qué comprar, cómo llevar, que no se debe hacer, qué tomar, la banda sonora, la pareja ideal para apreciar y compartir la pieza y qué bebidas son acordes al uso. Por ello, si bien la barra de labios es el cosmético más apreciado e imprescindible, los jeans gastados van bien solo si tienes al lado a un acompañante como Johny Deep. Con un collar de perlas, no obstante, cambia todo: la bebida sólo puede ser champán y la música admite sólo a divas certificadas como Prince o Norah Jones.

Charme, secretos de una seductora (casi) irresistible es un título que puede resultar atractivo sin necesidad de adjetivos. Para su autora, Patricia Gucci, cualquier persona, incluso una aparentemente torpe, puede seducir sin remedio: convertir su encanto, su charme, en una opción triunfadora. De allí que la premisa del libro sea que no existen reglas para la seducción. La primera regla es que no hay reglas.

Charme está dividido en tres partes: en la primera encontraremos la preparación necesaria para la seducción, algunas claves para seducir con la sencillez de un ajustado vestidito negro (de nuevo) muy sexy, perlas, tacón alto y una fina capa de rojo encendido en los labios. Comprar, más allá de un hábito compulsivo, resulta en esta obra un ejercicio a todas luces liberador. El shopping implica un ejercicio que favorece la autoestima tras su carga de espejos y elecciones de bienestar: toda una sesión terapéutica que produce, casi siempre, placer.

Luego, aparecen las seductoras y los seductores para armar la segunda parte de la obra, los estereotipos y los lugares comunes: el manager, la ama de casa, la celosa posesiva, la famosa, la single, la divorciada y la vegetariana, desde los roles femeninos, y el hombre de uniforme, el playboy, el intelectual, el empresario, el nuevo dandy, el padre single y el gay, desde la fauna masculina.

Finalmente, aparecen en Charme ejemplos de atracción: unos felices, otros no tanto, pero tan reales y disparatados como pudiera imaginarse, tan variopintos como seductores y seductoras hay en el mundo. Consejos sobre proximidad y acercamientos, relaciones entre personas del mismo sexo, cuando creemos encontrar al ángel caído del cielo o cuando la historia terminó sin haber superado la primera cita, los títulos que adornan cada caso bien pueden ilustrar algunas situaciones comunes en esto de buscarse y acecharse. Finalmente, aparece un pequeño capítulo llamado “la sal de la vida está en vuestras manos”: un canto esperanzador de alegría y de carcajada liberadora que nos invita como lectores sapientísimos a no resistirnos a la seducción en pleno que no es otra cosa que la vida en sí misma.

A pesar de la presencia subyacente de la moda, los consejos se articulan en una red de acciones que incluyen actitudes, cuidados y adminículos que revelan una cuidada intención estética. La libertad de quien ejerce el papel de seductor o seductora, similar a la de las heroínas como Holly y su declaración de autonomía amorosa, depende de la existencia de un seducido o seducida. Por ello, tras cada situación aparece un relato como ejemplo para la aplicación de lo que se recomienda buscar o desea evitar: una guía para sortear algunos escollos en el camino para la perfección del arte de la seducción al mejor estilo de un manual de autoayuda.


*Publicado en El librero, número 13. Septiembre, 2007.

2007/09/23

Apuntes autistas*


(2007)

Alberto Fuguet

Epicentro Aguilar, Editorial Santillana

381 páginas

En sus Apuntes autistas (Aguilar, 2007), Alberto Fuguet documenta un particular collage de travesías por lugares, encuentros y desencuentros a partir de cuatro momentos: viajar, mirar, leer y narrar. Desde su desandar por el mundo con los cinco sentidos dispuestos a conocer, perderse y encontrarse, comparte ideas como ésta:

Cuando leo siento ganas de viajar. De viajar a los lugares que leí.
No todos los escritores escriben sobre lugares reales, se sabe.
Y si bien tienen todo el derecho, me quedo con aquellos que sí lo hacen.
Cuando uno lee una novela que transcurre en un sitio que sí conoce,
el placer aumenta. Uno siente que la entiende mejor.

Novelista, guionista, “cinépata” y viajero, Fuguet recrea en esta oportunidad el tránsito en el que atesora nombres, melodías, imágenes y coordenadas que trascienden la ficción; lugares remotos conocidos o creados gracias al papel, música, cine, directores, escenas, diálogos, actores, músicos, bandas sonoras, rostros e imágenes alrededor del mundo.

Hace diez años apareció Mc Ondo, título que relacionó al autor con un supuesto colectivo antirealismo mágico; hecho que Fuguet se encargó de desmentir, con humor y anécdotas, durante el lanzamiento de la edición conmemorativa de Cien años de soledad (Alfaguara) en nuestra ciudad. “Un escritor no es más que un lector que publica” sentencia el autor que puede ser leído y seguido en sus tres blogs: www.albertofuguet.blogspot.com, www.laspeliculasdemivida.blogspot.com, y www.perdidolapelicula.blogspot.com.



*Publicado en la Guía platinum, número 7.


El rompecabezas sublime de Volpi*



No será la tierra, 2006

Jorge Volpi

Sello Alfaguara

523 páginas

Jorge Volpi (México, 1968) es maestro en letras mexicanas por la UNAM y doctor en filología hispánica por la Universidad de Salamanca. Ha publicado A pesar del oscuro silencio, Días de ira, La paz de los sepulcros, La imaginación y el poder, La guerra de las palabras, El temperamento melancólico, Sanar tu piel amarga, El juego del Apocalipsis y El fin de la locura, donde se relata la vida de Quevedo, un psicoanalista e intelectual mexicano cuya existencia se sitúa entre el París de 1968 y las elecciones del México de 1988, donde resultó vencedor Carlos Salinas de Gortari: un retrato de la época y un homenaje a “muchos de los hombres que admiro y que detesto, a muchos de mis amigos y de mis enemigos. No es un ajuste de cuentas, pero es cierto que la mezcla de intelectuales con el poder siempre crea relaciones muy poco transparentes y eso es lo que queda evidente en la novela”.

En 1999, obtuvo el Premio Biblioteca Breve por su novela En busca de Klingsor, una “exploración a la conciencia del mal”. Estructurada en un prefacio y tres actos, la obra trata un capítulo de la historia de Alemania bajo el régimen de Hitler a través de las experiencias de un científico que trata de descubrir al enlace entre Heisenberg, científico imprescindible del Reich, y un desconocido con el seudónimo de Klingsor (designación para el demonio enemigo de Parsifal en la ópera de Wagner) personaje esencial para entender los ideales científicos y los experimentos que realizados durante la Alemania nazi.

En esta oportunidad, Jorge Volpi publica No será la tierra, una parábola monumental sobre hechos que marcaron el siglo veinte y componen un rompecabezas donde confluyen múltiples historias que bien podrían convertirse en historias sustantivas. Plena de indicios, construida como espacio de sucesión paralela y a veces yuxtapuesta de historias, personajes ficticios y reales se dan la mano y enfrentan juntos tragedias, cambios y duras lecciones personales y colectivas.

Abrumadora, compleja, la obra parte de un preludio en el que se narran los horrores vividos en Chernobil durante 1986, para luego insertarse en el desarrollo de tres historias protagonizadas por tres mujeres que se entrecruzan en escenarios geográficos como Rusia, Hungría, Estados Unidos, Zaire y Afganistán. En No será la tierra, aparecen los soviéticos, los estadounidenses, los amantes, los científicos, los economistas, los ecologistas, los conjurados, los nuevos rusos, los oligarcas, los activistas y los niños de Yenín.

Los temas van desde los sistemas comunista y capitalista, la especulación bursátil, los nacionalismos, la guerra biológica, Chernobil, la cibernética y la bioindustria hasta el genoma humano. Completan la edición el reparto de la obra y una nota final, en la que se indican la verosimilitud y fuentes bibliográficas de los poemas utilizados por dos de las mujeres que protagonizan la historia: Oksana y Anna.

* Publicado en la Guía platinum, número 7.

Una nota clásica*



Cien años de soledad

Gabriel García Márquez

Academias de la Lengua

Alfaguara

756 páginas

El pasado 26 de abril, Venezuela se hico eco de la celebración mundial que rinde homenaje a los ochenta años del Gabo, los cuarenta años de publicación de Cien años de soledad (Editorial Sudamericana, 1967) y los veinticinco del Nobel. Para celebrar este “reinado de Macondo” se presentó una edición conmemorativa coeditada entre las Academias de la Lengua y el sello editorial Alfaguara.

Tras una breve presentación, Álvaro Mutis refiere “Lo que sé de Gabriel”, un anecdotario que trasciende la crónica para convertirse en ensayo. Luego, Carlos Fuentes refiere una relación epistolar que da cuenta de la obra, llamado “Para darle nombre a América”. Mario Vargas Llosa interviene con un extenso trabajo sobre la obra garciamarquiana, titulada “Historia de un deicidio”; Víctor García de la Concha refiere su ensayo con el título “En busca de la verdad poética” y el autor Claudio Guillén, fallecido poco antes de la publicación, contribuyó con un estudio llamado “Algunas literalidades en Cien años de soledad”.

Antes del texto narrativo, que fue revisado y enriquecido para esta edición por Márquez, aparece el árbol genealógico de los Buendía y los personajes principales. Posteriormente, aparecen las colaboraciones de autores como Pedro Luis Barcia, Juan Gustavo Cobo Borda, Gonzalo Velorio y Sergio Ramírez. Finalmente, el lector encontrará un glosario léxico, bibliografía consultada y una lista de nombres que facilitan la lectura. Esta edición no tiene desperdicio. Hasta el colofón desborda magia y misterio.

* Publicado en la Guía platinum, número 7.

2007/09/21

5 minutos más con Calamaro


Curioseando por Ciberescrituras me encontré con una entrevista de Calamaro y su maravilloso Cd, La lengua popular. No puedo evitar hablar de la fuerza, la riqueza musical y lírica de este trabajo de Andrés que no tiene desperdicio y que recreo en estos días de celebraciones, descanso, antojos y somnolencia con mi bebé a bordo. Y, para qué negar el entusiasmo. Calamaro forma parte de mi banda sonora amorosa con créditos y cuadros de honor: letras y sonidos para las relaciones más simples, las estimulantes, las vencidas, las intensas, las intelectuales, las hedonistas, las sexuales, las transitorias, los atascos patológicos, los vacilones que extendiste más de la cuenta, el enamorado sin remedio que te aburría sin parar, los compromisos finitos a la fuerza y la llegada del amor con todas sus letras y sentidos. Por supuesto, y como me refería cruda e irónicamente una amiga en estos días, Calamaro canta hasta la canción que merece alguna indigente emocional a quien agradeces todos los días el favor de llevarse consigo cierta basurita que obstaculizaba el camino... No sé si indigente sea la expresión, prefiero hablar de un ángel que te hizo un favor digno de ser reconocido en las esferas más altas del poder divino...

Calamaro enumera y exorcisa los errores y anuncia el cambio de página: desde la expiación hasta la historia de amor que se escribe sin necesidad de anuncios alcaloides dignos de blognovela. Calamaro canta los errores y la redención, recrea sin tapujos su pasado y se ríe de los errores cometidos: confiesa que después de mucho andar y desandar encontró EL amor. Allí le canta, recrea, desea y celebra la compañía, la paternidad y el compromiso.

Este es el abreboca de La lengua popular, 5 minutos más (minibar)
Que lo disfruten.


2007/09/20

La condesa sangrienta*




La virgen de hierro


...parmi les rires rouges

des lévres luiantes et les gestes
monstrueux des femmes mécaniques.
R. Daumal.



Había en Nüremberg un famoso autómata llamado la "Virgen de Hierro". La condesa Báthory adquirió una réplica para la sala de torturas de su castillo de Csejthe. Esta dama metálica era del tamaño y del color de la criatura humana. Desnuda, maquillada, enjoyada, con rubios cabellos que llegaban al suelo, un mecanismo permitía que sus labios se abrieran en una sonrisa, que los ojos se movieran. La condesa, sentada en su
trono, contempla. Para que la "Virgen" entre en acción es preciso tocar algunas piedras preciosas de su collar. Responde inmediatamente con horribles sonidos mecánicos y muy lentamente alza los blancos brazos para que se cierren en perfecto abrazo sobre lo que esté cerca de ella -en este caso una muchacha-. La autómata la abraza y ya nadie podrá desanudar el cuerpo vivo del cuerpo de hierro, ambos iguales en belleza. De pronto, los senos maquillados de la dama de hierro se abren y aparecen cinco puñales que atraviesan a su viviente compañera de largos cabellos sueltos como los suyos. Ya consumado el sacrificio, se toca otra piedra del collar: los brazos caen, la sonrisa se cierra así como los ojos, y la asesina vuelve a ser la "Virgen" inmóvil en su féretro.


*Alejandra Pizarnik , 1971.

2007/09/16

Retrato de un enigma seductor*


Con un cuidadoso lenguaje que desde las primeras líneas de la obra proyecta una atmósfera de refinamiento y marcada elegancia, Fedosy Santaella, escritor, editor, creativo y colaborador en revistas y sites, apuesta en esta oportunidad por la creación escritural que compone su primera novela, titulada Rocanegras.

Inspirada en hechos reales y ambientada en una Caracas de principios de siglo veinte, Santaella sumerge a sus personajes en un escenario donde confluye el humor, aparecen guiños a personajes universales, a clásicos de la novela negra y al folletín de principios de siglo XX. En medio de este imaginario, hallamos a un lazarillo vernáculo que se transmuta y actúa tras la máscara de un noble personaje que suponemos forma parte de las leyendas urbanas de una Caracas que aún dormitaba en el duermevela decimonónico y en la que se producían conspiraciones, traiciones y rencillas familiares bajo el régimen autoritario de Juan Vicente Gómez.

Rocanegras recrea los avatares y las andanzas de Vito Modesto Franklin, quien pretendidamente asume encarnar la vida fastuosa y afectada del duque de Rocanegras y príncipe de Austrasia. Al mismo tiempo, asistimos a una reconstrucción novelada de los hechos que rodearon la muerte de Juan Crisóstomo Gómez, asesinado la noche del sábado 30 de junio de 1923; una búsqueda de claves y respuestas frente a los vacíos informativos y testimoniales que rodearon este hecho y que en la novela se prefigura como escenario y punto de partida para la historia.

Para Armando José Sequera, el crimen de Juancho Gómez es un suceso perfecto para convertirse en una novela, una obra de teatro o una película, ya que los múltiples espacios vacíos y oscuros del hecho sólo aguardaban la imaginación de un creador de ficciones para ser rellenados e iluminados.

Frente a la gama de posibilidades creativas que ofrece la microhistoria como escenario para la creación escritural y narrativa, Rocanegras inaugura un escenario para la investigación de nuestra historia y la reconstrucción de la memoria, en ese hurgar y rescatar el color local sobre sucesos reales teñidos de atributos que bien refieren al thriller, a la picaresca o que nos invitan a una lectura de un folletín versado sobre “un pueblo grande con sueños de metrópolis”.

*Publicado en Contrabando, número 6.

2007/09/09

Cambio de hábitos


En estos días se avecinan los primeros añitos de algun@s bebés cercanos. Nada tan fugaz como esos doce meses en los que inicialmente resultan indescifrables los llantos de hambre o de sueño y luego de sentir que controlas los cambios de pañal y los cólicos, hasta al más versado de los progenitores lo sorprenden las caídas libres que conllevan el transitar de los primeros pasitos.

Mis consejos (cuando me los piden) siempre son los mismos: dormir, comer chévere, prepararse psicológicamente para despedirse de las rutinas y los horarios, leer mucho sobre embarazo y maternidad y armarse de oídos sordos frente a la cantidad de advertencias, prejuicios y sortilegios que brindarán, durante las treinta y pico de semanas de gestación, todas las mujeres que se encuentre en el camino. El peor escenario es la sala de espera del consultorio en el que debes permanecer una vez al mes rodeada de barrigonas que andan comparándose, compitiendo, preguntándose y contándose todo con una banda sonora plena en quejas y lamentos. Las lecturas, revistas o el laptop son, precisamente, para llevarlos ahí y evitarse el cotilleo: progresivamente las menos enteradas terminarán imitándote, cumplirás con el sagrado deber de la promoción a la lectura y para la próxima cita habrás contribuido a la disminución de la contaminación sónica. Tu bebé te lo agradecerá. Tu esposo también.

Es maravilloso, agotador e irrepetible tener un bebecito, sin duda. A esa reflexión llegas, claro, después de unos añitos, cuando ya puedes dormir una noche sin sobresaltos y sonríes frente a las fotos de los primeros baños de sol, las ojeras, la cuasi colisión de la andadera o los chichones en serie. Por supuesto, si la tarea es compartida, entonces el balance es un espacio para reír y reírse de cuán pavosos, temerosos, ridículos, emocionados, sorprendidos y extasiados nos sentimos frente a la baba, los primeros pasos, la primera fiebre, los cólicos, la primera sonrisa y las miradas de amor del carajito. Ni hablar frente al primer te amo con voz de promo a lo discovery kids. Tengo la fecha registrada, por cierto.

Roberto me comentó que las mujeres embarazadas nos convertimos en unas camioneras. Después de un análisis sesudo, creo que realmente lo que falta es el camión. Hay que verse frente a frente en la cama y en la vida con una parranda de progesterona, hormonas y sensibilidad a flor de p(h)iel. Pobrecitos hombres, los compadezco. Ahora que lo pienso bien: si cuando nacen los bebecitos llevamos regalos a la madre y al neonato, uno debería entonces llevarle un regalito al bebé cumpleañero y otro al papá. Prometo hacerlo de ahora en adelante. Conozco muchos padres y papacitos que se lo merecen. Los que no se lo merecen generalmente no están en ninguno de los escenarios anteriores, así que no hay que comprarle nada, ni siquiera un robot en Zoco.

Un bebé es una noticia feliz. Qué rico cuando detrás del anuncio se arma una confabulación maravillosa donde toda la gente que te rodea se esmera en decir y transmitirte lo más sublime, estimulante y alegre que pueden brindarte. Si además de las celebraciones familiares y amistosas, el papi te lleva a celebrar al Mediterráneo porque ese es el restaurante donde celebras al amor y las buenas noticias, entonces la ruta de los buenos recuerdos comienza más temprano. Eso se agradece y es una muestra asertiva de que el papi en cuestión sobrevivirá al embarazo.

Cuando preguntamos por las andanzas del bebé siempre lo hacemos en términos de aptitud biológica: ¿come solo? ¿camina? ¿ya gatea? "ya está montándose en la mesa", "ya puede tomarse el tetero solito". Cuando hablas con otros padres y madres los cuentos recrean un strip de Maitena. Para los que no tienen chamos calarse estas pendejadas apresura la llegada de los bostezos, por supuesto.

Desde las náuseas matutinas, los mareos, antojos, dolores, llantos, alegrías súbitas y depresiones de nano segundos, un desmedido y urgente apetito sexual y la sensación de percibir los sonidos y los olores como si nos transformáramos en vampiros, hasta los pañales, las emergencias y los miedos nocturnos: contar con la sonrisitas, las primeras ideas, volver a las comiquitas, llorar el primer día de clases en el preescolar y todo lo demás: definitivamente es surrealista, hermoso, absolutamente valiente, responsable y maravilloso tener un bebecito.


2007/09/01


Encontre estas delicadas, hermosas y deliciosas acuarelas llenas de humor, maternidad, sencillez y encanto en el blog de la artista Patricia Metola (Madrid).
Que las disfruten.

2007/08/26

Papito



Hay días en que todo son buenas noticias: reencuentros, regalos, sorpresas, logros, proyectos que se inician, otros que se consolidan. Uno anda tan pletórico y entusiasta que entonces hasta deja de escribir. Perdón por la ausencia...

Ando leyendo algunos libros, algunos para reseñas, otros por mera recreación, pues son lecturas que conozco y disfruto. También conseguí una copia maravillosa del Drácula de Coppola (oh, qué feliz soy) y otra de Metrópolis, uno de mis clásicos favoritos. No obstante, ando en una de banda sonora mientras trabajo y trato, infructuosamente, de ordenar algunas cosas, como los recién llegados a la biblioteca, la palm o los estantes de la cocina. Estoy feliz. Que esperen los estantes.

Yo ¿amo? a Miguel

Me descubrí cantando más canciones de las que creía conocer. El trayecto dominical a casa de mi suegra pasa por sortear algunos obstáculos, como que esté cerrada la Francisco de Miranda a punta de bailoterapia o que aún no se pueda transitar por la Cota. La música en ocasiones genera algún juego que nos ayude a pasar el rato. Uno de esos domingos calurosos y soleados donde apenas se avizora en el horizonte la borrosa entrada a la Libertador recordaba de manera impecable, para sorpresa de los flaquitos, los pasos de "Bandido" y aquella chica que bailaba con un pañuelo y tó.

No. Nunca compré un disco de Miguel Bosé. Creo que una de mis tías sí, no lo recuerdo. Mis recuerdos más lejanos son una mención a un adolescente Miguel Bosé en uno de los registros del Dalí de Amanda y la promo de un disco llamado Llena tu cabeza de rock, compilado ochentoso donde encontrabas una o dos canciones acuñadas a punta de radio: me imagino que así me aprendí las canciones de Miguel, víctima de esa tendenciosa repetición en la que terminabas cantando hasta a Jerjes, si te descuidabas.

Y aunque suene odiosa la comparación supra, para mí el Miguelito es un tipazo inteligente, educado y profundamente sensual. La imagen más seductora de Bosé, más allá de su absoluta y atractiva ambiguedad, la encontré en la entrevista que presenta Leonardo Padrón en su libro Los imposibles: conversaciones al borde un micrófono (Aguilar, 2006). Allí Miguel se confiesa, admite que se ha muerto de amor, de pena, que no lidia con la culpa y que nunca se tropieza con la misma piedra ni con la misma persona. Aún no era oceanógrafo ni se había convertido en Papito; sin embargo, la sinceridad del tipo me arrancó no pocos suspiros y aunque ahora se le haya ocurrido (por qué, por qué) cantar con Shakira "Si tú no vuelves", los temas que comparte con Juanes y Alaska, entre otros muchos, resuenan en algunas horas de mis días.

En su site no aparece Venezuela como destino de celebración para los treinta años. Me comentaba acertadamente alguien que es mejor no ver a la gente después de cierto tiempo, so pena de sufrir una desilusión: "No todo el mundo es Madonna" remató. He visto algunas escenas de sus conciertos y no creo lo mismo. Ayer, mientras escuchaba a la princesa Selena Minimoy pensé: ¿Será?

2007/08/18

Mala





Un editor madrileño me comentó como no fue nada fácil compartir un piso en el edificio donde vivía la Mala. El trabajo de composición de la chica era incesante y pácticamente no existía el silencio. Después de algunos ruegos, tuvieron que darle parte a la policía. Nada cambió.
Pasado el tiempo, la Mala se mudó. Y este amigo la extrañó a morir.

La niña
Había tenido la oportunidad de escuchar "Tengo un trato" y "La niña". La sinceridad y la fuerza de sus canciones me atraparon. A propósito de su más reciente trabajo, Malamarismo, una de mis recreaciones favoritas en estos días, estuve buscando algún video de "Menos tú" , pero me imagino que ya vendrá por ahí. Se rumorea que traerán a La Mala Rodríguez a principios de septiembre. Ojalá.

Que lo disfruten.


2007/08/16

Juguetes, títeres y marionetas





Para qué negarlo. Amaba a Plaza Sésamo, los Muppets y los títeres, especialmente al Count von Count de principios de los setenta. Amo cuanto móvil, títere o marioneta aparezca en mi camino; desde los que venden en Imaginarium hasta los que bailan merengue apapachao en la entrada del parque Los Caobos. Hace algún tiempito hasta me atreví a armar mi propio títere bunraku bajo la égida de Sonia y esa gente hermosa y talentosa que compone Naku teatro.

A Sebastián, mi hijito precioso, no le llaman la atención los títeres en lo más mínimo. Aunque nos reímos muchísimo con videos de los Muppets o 31 minutos en youtube, su verdadera afición va por los héroes japoneses y los superhéroes de Marvel. Los muñequitos afelpados, sin dudarlo, le parecen tan desdeñables como Barney y todo ese mundo "para chiquitos" que refiere como una borrosa vida pasada.

Pero a mí sí. Creo que para mi generación los programas educativos, aunque pocos y sometidos a una programación invadida por melcochosas historias de sufrimiento como Marco, Candy candy o la abejita Maya, también contaban con una audiencia respetable. Lejos, lejísimos de la creación de canales especializados en programación infantil, finalmente no tuvimos opción ni la posibilidad de elegir lo que queríamos ver: contamos con una mano los programas didácticos o edificantes. Consumidora pasivísima y paradójicamente amante temprana de los libros, en mi view master mental aparecen desde la moqueadera de Verónica Castro en "Los ricos también lloran", Chispita, S.O.S. S.A., El hombre par, Fantasmagórico y Los monstruos del espacio hasta Señorita cometa y el intrépido volador. Hasta ahora no he podido descubrir cómo me reía de los chistes de los Banana Splits, en qué momento empecé a relacionar al gato de este show, Bingo, con el de Alicia en el país de las maravillas, el gato de Cheshire. No recuerdo en cuánto tiempo me aprendí todas las canciones del Libro de la Selva, creo que Terry me rompió el corazón unas cuantas veces y sólo Dios sabe cuánto recé por tener un robot Afrodita.

Dedicada a coleccionar libros, obsesa con la literatura romántica, la pintura española, la poesía maldita y dispuesta a adquirir libreticas de todas las formas y colores posibles, descubrí mi soterrada afición por los títeres durante un encuentro en Bogotá al que asistí hace unos nueve o diez años. El día de mi cumpleaños, después de las ponencias, me premiaron con una función de teatro maravilloso para niños que hace Iván Darío Bernal y el grupo La libélula dorada. La obra "Los espíritus lúdicos", reconocida y premiada internacionalmente, fue un encuentro singular, maravilloso y aleccionador: un teatro para niños que contaba con una estructura arquitectónica precisamente para niños, donde existía proximidad y la posibilidad de crear una atmósfera de intimidad y encuentro. Esta idea de un teatro infantil genuino la comparten coterráneos teatreros tan importantes como Armando Carías, fundador y director de El Chichón y uno de los pocos que plantea bien en serio lo del protagonismo de los niños y las políticas culturales como escenario de acción continua, más que de "eventismos" o programaciones especiales. No creo que esté lejos el día en que podamos contar con planes de acción cultural donde los niños sean protagonistas. Ojalá.

Aún impactada por aquella obra magnífica, paseaba una de esas tardes por el bellísimo barrio colonial de La Candelaria dedicada, en soledad autónoma, a buscar libros y juguetes para los chiquitos de mi familia. Ya había terminado la tarea y andaba saboreando unos buñuelitos, cuando me topé con Beto y Enrique, de plaza Sésamo, sentaditos en una vitrina. Más añitos atrás, encontré a los viejitos súper críticos del show de los Muppets sentados en la vitrina de la Tienda del Cine, y después de pensarlo muy poco, rechacé hacer la compra de los muñequitos. Esta vez no iba a hacer lo mismo, así que después de examinarlos rápida y compulsivamente, me los llevé.

Un par de años después, con mi barriguita talla L, paseando por un agobiante centro comercial y comprando ropita de talla mínima para recibir al inminente Sebas, encontré al Conde von Count y a Cookie monster. Mi colección estaba completa.

Defensora de la memoria, de los juguetes de culto, por eso de andar privilegiando los espacios de comunión y recreación, tengo algunos aparejos que ya tienen unos cuantos años conmigo y que sigo alimentando de forma ritualística. En mi colección memorable los más recientes son una Frida Kahlo que me regaló mi suegra, unos quitapesares guatemaltecos que me regaló mi cuñada Ada y una escultura preciosa de una chica embarazada, del artista venezolano José Miguel G.; titulada "Ella en el columpio" que traje a casa esta semana. No tengo muñequitos kitsch como los de Burton o Spawn (bueno, la Janis Joplin que adorna esta entrada. Me encantaría además tener el juguete de Erzebeth, lo confieso) ni me interesan los agobiantes fetiches de Mac Donald´s. Preferiré siempre a la mariposa 100% diseño argentino que posa en una de mis chaquetas, cortesía de una amiga encantadora, Ginett, y que al flaco se le parece al logo de The Blair witch Project.