2007/05/19

Contar contarse


Contar contarse es una de mis frases broche favoritas. Por derivación, asumí el escribir y escribirse que adorna el encabezado de este blog.

Contar contarse se inscribe en el mitema de la creación, en el principio común de las historias referidas al origen, al génesis. Como resultado de la palabra y el diálogo, lo que se nombra adquiere vida, se convierte en referente físico, se anima. Particularmente, prefiero los mitos mesoamericanos antes que al inventario occidental de caprichos: basta leer el Popol Vuh o los mitos de creación indígena para deleitarse con frases e imágenes cargadas de belleza simbólica y literaria (recomiendo los referidos a la creación de los Yanomami y Matsuludani)

El pasado miércoles 17, en la conferencia sobre Hibridación musical, vi y escuché a algunos grupos cuya propuesta musical trascendió el trabajo de composición y producción musical y estableció conexiones de tipo estético, identidad y orígenes sin caer en el panfleto; borrando los límites entre testimonio e historiografía, imaginario e imaginería pop, historia y memoria.

Podría nombrar muchos grupos… pero por ahora me gustaría recordar sólo a dos (o tres, dependiendo del criterio de clasificación).

Las enseñanzas de don Saúl

Si de memoria se trata, Caifanes, más tarde Jaguares, trascendió fronteras a punta de piel de jaguar, quincunce y viento, por lo que más de uno tuvo que echar mano a fuentes referidas a mitos aztecas, nahuas, zapotecas y otros cuántos datos más para entender de qué iba la movida chamánica y ritualística que encarnaban Saúl Hernández y su combo. De pichón de Robert Smith, Saúl pasó a convertirse en ídolo local y regional; uno de los nombres más importantes en el inventario de la contracultura, compromiso y nueva música hecha en su México natal:


El tiempo vive en la memoria

Otro grupo que irrumpió como una explosión de energía, identidad y protesta política fue La maldita vecindad y los hijos del quinto patio. Caminar por las transitadas calles circundantes al Zócalo y el centro del D.F., puede ser una buena imagen para tratar de entender a esta banda. Mucho antes de que llegara Ry Codder y su Chávez ravine a registrar los sonidos pachucos, ya estaba la Maldita recreando el pasado sonoro, estético y cultural de sus predecesores: La calavera Catrina, Posada, Tintan, el barrio, el Santo, los rostros, la historia. México es un espacio de confluencia para eso y más. Por cierto, La maldita... formaba parte de nuestro fallido Segundo festival iberoaméricano de rock.

En "Don palabras" se resume la idea con la que comencé esta entrada. Si conocen esta canción, que disfruten mucho el recuerdo. Si no, sugiero escuchen especialmente la letra y se vacilen todas las referencias visuales al patrimonio cultural e intangible mexicano y latinoamericano que se pueden observar en el video.

Que lo disfruten.

Imágenes: La elegantísima Calavera Catrina

Dibujo sin título N° 14, de Shag.

1 comentario:

Dakmar Hernández de Allueva dijo...

Gracias Enigma, por la excelente noticia.
Saludos