2007/05/04

Pelis de culto para un pequeño cinéfilo


Conversando con un par de amigos sobre los gustos, los hábitos y el imaginario de los más chiquitos de la casa (los tres padres, el mío es el mayor, mientras que los otros dos van por el par de añitos) hacíamos referencia a los "favoritos" de los chamos. Mientras que uno de los papis agradecía fervorosamente la existencia de Discovery kids, el otro diagnosticaba que su chamo hacía zapping en Cartoon network y Jetix. El flaco y yo sonreimos al evocar los "imperdibles" en la vida de Sebastián y contamos sobre la emoción del inminente estreno de la tercera parte de Spiderman.

Tengo la certeza de que la sonrisa frente a este acto de memoria debe ser jungiana, y que existirán crónicas interesantísimas sobre bebés y sus pelis de culto. Con el SEbas hemos soportado, compartido y animado la cercanía a héroes de ficción, a canciones pegajosas, a animaciones re absurdísimas (soportado estoicamente, por cierto). tratando de acercarnos a su mundo de pelis, cartoons, juegos en Red y no dejar de supervisar, de estar atentos, de hablar el mismo lenguaje.

En el rol de los "mayores" los límites son cada vez más borrosos. Confieso que para acercarse al universo de las comiquitas y vacilarse a Los padrinos mágicos, La mansión de la señora Foster o Bob esponja hay que pasar primero por Discovery kids y vacilarse a Barney, Elmo, Zobomafoo, Clifford y Bob construye... sí podemos!!! y sí, terminar cantando todas las cancioncitas y aprendiendo de memoria los horarios y las repeticiones, conociendo discursos y creciendo, hasta poder entender porqué el niño pide de regalo de cumpleaños un par de padrinos mágicos que se llamen Cosmo y Wanda y uno no sabe dónde venden eso.

Al cine

Al mundo de las pelis aterrizó el Sebas como al año y medio. Toy story se convirtió en impelable, lo veía(mos) a todas horas y el cumpleaños número dos llenó su cuarto de toda clase de perolitos alusivos a la 2da. parte. (Confieso que me encantan los marcianitos y su hablar coreando). De allí en adelante Disney atacó de nuevo. Con los clásicos en video, pues evitamos los más melodramáticos y particularmente, reviví y disfruté cantar y compartir a Tin tan en el Libro de la Selva y los Aristogatos, películas de culto que disfruté mientras que por otro lado tuve que calarme algunos bodrios del telemundo infantil...

Con la intención firme del flaco nos aventuramos a entrar a la Sala de Cine. Sebastián ha sido siempre un nené tranquilo, así que una vez que salimos airosos de Buscando a Nemo, la compradera de cotufas y refrescos interminables ocupa un lugar en nuestras agendas.

Sebas entendió rápido la dinámica de los estrenos. Coolers, mousepad, CD-ROM, perolitos. Los Increíbles, Shrek (2), La familia del futuro, Robots, Los cuatro fantásticos, La venganza del Sith. El estreno adquiere carga emotiva y sustantiva. El ritual del cine nos une como cómplices desde hace más de cinco años. Toda una vida cinéfila, sin duda.

Por supuesto que nosotros participamos de todo el cuento de pelis+mercadeo+culto. Sin pretender que el muchachito se convierta en consumidor compulsivo, creo que a los niños hay que celebrarle los espacios donde se sientan felices. Me doy por servida con eso, explicación sencilla que hace quince años me hubiese causado una migraña, seguro.

El más importante de los estrenos es, en nuestro caso, Spiderman. Cuando aún existía Fox kids, Sebas descubrió a los héroes de Marvel, y en especial aquella versión de Spiderman que distaba de la sublimada y Xtreme makeover que lanzó tiempo después Nickelodeon. El flaco y el SEbas se convirtieron en coleccionistas, yo atendí a las exigencias de fashion victim y literalmente Spiderman estaba hasta en la sopa. Y aunque la pausa entre la segunda entrega y la tercera invada el espacio con alusiones a las SIETE generaciones de Power rangers, barajitas de Dragon ball GT y Naruto, dragones, roboraptor, etc; el Sebas, más dateado que nunca, desempolvó juguetes y adminículos, se preparó y emocionó, contó los días y por supuesto, exigió sus entradas para el día del estreno.

Llegamos al cine tempranísisiiimooo, el SEbas se armó de dos máscaras, guantes, muñecos; compramos todos los perolitos de rigor y mientras esperábamos, me enganché a hablar con otras mamás que compartían la misma misión. Así pasaron las horas y como en otras ocasiones, agradeces que sigues conociendo más padres convencidos y los chamos establecen amistades y juegos que se reproducen en otros espacios. Cero prejuicios, cero desconfianza. Se hacen y se sienten amigos desde siempre.

La mirada de SEbas con esta entrega fue distinta. Rió, lloró (¡¡¡¡!!!!!) siguió la historia, luchó contra el sueño de la a ratos monótona y siempre larga proyección: se dedicó a observar atentamente el tránsito y las contradicciones de Parker, se molestó con Mary Jane por un escarceo de despecho, reconoció a Stan Lee en su brevísima intervención (ojo, todos los carajitos entonaron un ¡Ahhhh! de reconocimiento, bicho, hasta me asusté) y sufrió la despedida de uno de los personajes. Estuvo tan involucrado que nos quedamos un ratito después del encendido de las luces para que hablara sobre la película.

El nené que entró a ver la peli no fue el mismo que salió. Con esa voz grave que lo caracteriza y que seduce a mami, maestras, compañeritas, tías, abuelita Aura, amigas de su mamá, féminas todas, soltó: "Los amigos son para siempre, mamá ¿Por eso Harry sí es un amigo de Peter, verdad?"

5 comentarios:

ROBERTO ECHETO dijo...

Pues, qué belleza, Dakmar. Es cierto: hay que cultivar los espacios de felicidad no sólo de los chamos, sino de uno también.

Dakmar Hernández de Allueva dijo...

Gracias por pasar, señor Roberto.
Pues sí. Ni hablar cuando el chamo se convierte en cómplice de tus espacios y comparte su emoción contigo bien sea viendo a Ultraman o la guerra de las galaxias. Hasta olvidas que tuviste que cantar a Barney y a Elmo.
Beso!!

Rainier dijo...

Hey Dak, me re encanto todo lo que dijiste jeje. y sí, he vivido eso pues, además de tener dos hermanos pequeños, tambien convivi con un chiquito que se encuentra encaminado en esa senda maravillosa pero a veces bien maldecible que es el cine. Por cierto, se te olvidaron los teletubies ¬¬...

Dakmar Hernández de Allueva dijo...

Hola Rainier
Bienvenido, es un placer que vengas a visitarme. Sí, es verdad, se me olvidaron los Teletubbies, jajajaja.
Me imagino que actuó intencionalmente mi memoria selectiva.
Gracias, besos

Lucía dijo...

"Rió, lloró (¡¡¡¡!!!!!)..."

Qué? Si hasta yo lloré cuando se murió Harry! Yo, que sólo voy a ver esas películas porque mis ojos se comen los efectos especiales (bueno, en este caso, también porque mi novio quería verla. Niño al fin). Aunque tengo que admitir que ese día estaba especialmente emotiva. No sólo me llegó que mataran a Harry sino que pasé un tercio de la película molesta porque Peter besó a la rubia. Y poco me faltó para molestarme también con mi novio, que nada tenía que ver con la estupidez de Peter xD