2009/06/10

60 años de un texto imprescindible: la profecía de George Orwell


Las referencias se pierden de vista. 1984 es una historia necesaria para comprender términos como distopía, autoritarismo, ética y verdad, incluso algunos guiños inteligentes de fenómenos culturales como Los Simpsons o las magistrales actuaciones de Burton y Hurt en el filme homónimo.
Originalmente el título de esta magnífica obra publicada en 1948 era El último hombre en Europa y se presume que por motivos comerciales se cambió el nombre por 1984. Orwell es, sin duda, un autor de culto imprescindible en el género de ficción, cuya obra ha trascendido el ámbito de lo literario y plantea, con sorprendente vigencia, serias discusiones a nivel político, ético y filosófico, elementos que también pueden observarse en Rebelión en la Granja.
En la obra, Winston Smith, funcionario público del Ministerio de la Verdad -organismo encargado de transformar y reescribir la historia- piensa por sí mismo y se enamora de Julia; con esto altera transitoriamente el sueño distópico de un régimen autoritario liderado por la omnipresencia del Big brother y el brazo ejecutor del Partido Único. Mientras tanto, en la historia se mantienen los principios del sistema bajo la premisa de “La guerra es la paz, la libertad es la esclavitud, la ignorancia es la fuerza”, Oceanía mantiene la ilusión de la guerra y el Gran Hermano lo controla todo, hasta los pensamientos. El final, doloroso, se impone como una advertencia frente a una experiencia real y posible; más cercana de lo que suponemos.



4 comentarios:

Cristian dijo...

Hola Dakmar,

Es una obra fundamental. Y desde aquí, donde todo está registrado (inclusive estas palabras) es imposible no hacer comparaciones. La realidad se va amoldando a lo escrito.

Beso

Doña Dakmarcita Hernández de Allueva dijo...

Querido
Ahora que te leo no puedo evitar acordarme de las profecías de Hernán Esteban.
¿Cómo está Valentina?
Se le quiere, y mucho

Cristian dijo...

Hola Dakmar,

Valentina es una de esas maravillas que no se pueden explicar. Hernán me sigue pareciendo el ser más cuerdo de esos años. Todavía guardo una copia del discurso de la graduación...

Beso

Doña Dakmarcita Hernández de Allueva dijo...

En serio?
Deberías mandarmelo, plis!!
Luv ya tumoch!