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2009/05/22

Los Conversatorios de El Librero




Félix Allueva y Juan Carlos Ballesta revisaron la identidad de nuestra música joven


El tercer Conversatorio El Librero de 2009, el pasado 15 de abril, fue un viaje al tiempo en que Henrique Lazo cantaba y también una conexión con un presente en el que el hip-hop ha arrebatado el discurso subversivo que el rock alguna vez tuvo. El autor de Crónicas del rock fabricado acá (Ediciones B) y el coeditor de la revista Ladosis compartieron con el público imágenes reveladoras, reflexiones e interrogantes


Félix Allueva: “Ante la interrogante sobre la música y la juventud, Petete Lizardo, cantante de La Misma Gente, afirma que el rock es rock y punto. En el rock la actitud es básicamente juvenil, tiene mayor conexión con la juventud”.

Juan Carlos Ballesta: “Creer que la música es joven o puede tener edad es una afirmación sujeta a muchas interpretaciones. Existe música que se mantiene joven a través del tiempo, música recién hecha que suena envejecida y gente viejísima que mantiene su espíritu y su propuesta pegado a o actual. La edad, y eso se aplica a la música, es en esencia la que uno quiere tener. El gran logro es cuando puedes componer una canción que se mantiene en el tiempo sin que sea anacrónica. Hay grupos actuales que ya son viejos al nacer y ritmos que desde el primer momento van a ser jóvenes para siempre. Yo empecé haciendo música muy seria (rock sinfónico) y después me dejé de eso”.

Félix Allueva: “El rock venezolano es un coitus interruptus, creemos que ya va a llegar, pero no, no llega. Desde los sesenta hay momentos importantes y períodos de poca producción. Hasta la aparición de grupos como Sentimiento Muerto, Zapato 3 y Desorden Público es que se logra cierta continuidad en la aparición y producción de música joven en el país, un crecimiento lento, pero sostenido”.

Juan Carlos Ballesta: “El rock comienza a tener desarrollo sostenido en el tiempo. La constancia ha sido clave para que éstos sigan siendo jóvenes. El amateurismo es el mal del rock venezolano”.

Marcel Ventura: “La desaparición de los grandes sellos disqueros ha originado la creación de sellos e iniciativas independientes para producir, mercadear y promocionar la música joven hecha en nuestro país, cambiando todo el panorama musical. Los jóvenes pueden componer, registrar y colgar sus trabajos sin necesidad de salir de su casa y sin el apoyo de estos grandes sellos disqueros”.

Félix Allueva: “Antes un grupo daba la vida por ser firmado por un gran sello. Desde los años ochenta comienza el declive de la industria discográfica y aparece el fenómeno de la música indie (independiente), se rompió la cadena tradicional y la producción se realiza en gran parte de manera independiente”.

Marcel Ventura: “Si bien los grupos de finales de los ochenta marcaron pauta al reflejar en sus letras el sentir y la situación que se vivía en Venezuela, actualmente la música joven no refleja las condiciones que vivimos. ¿Qué debe esperarse de la música hecha por jóvenes? ¿Debe reflejar su momento o evitar la radiografía social, la realidad política o económica que sufre?”.

Juan Carlos Ballesta: “Actualmente las letras del rock venezolano no reflejan lo que ocurre en nuestro país. Esto tampoco es una regla, pues se cae en el peligro de fabricar un panfleto que a los 3 ó 5 años puede perder vigencia. La juventud no lo está pasando bien y no lo refleja en sus líricas”.

Félix Allueva: “Mientras que en los años sesenta teníamos personajes contestatarios como El Zigui o el Grupo Syma, actualmente asistimos a un nuevo fenómeno; el hip hop le quitó la iniciativa al rock como respuesta frente a la realidad. El hip hop es el nuevo rock que refleja y canta la situación social, económica y política actual. Ahora en 2009 no terminamos de dar una respuesta contundente que suene a Venezuela. Podemos reconocer la música hecha en Argentina y en México, asistimos a una tercera ola de rock latinoamericano en Colombia, pero no terminamos de dar pie con bola con el sonido venezolano. Somos un país importador y musicalmente mucho más. Consumimos lo que viene de otros países y aunque tenemos a agrupaciones como Los Amigos Invisibles, con tumbao y sello venezolano, todavía 80% del rock venezolano suena a extranjero. Para el mercado internacional no hay grupos que suenen a Venezuela”.

Juan Carlos Ballesta: “Imitar es distinto a asimilar o filtrar influencias. Tan válido es lo que hace un yanomami o un muchacho con un laptop. Amigos Invisibles poseen identidad propia ligada con el venezolano, pero lo más importante es que han sido constantes y no han desmayado frente a las primeras de cambio. El reconocimiento internacional que han logrado Los Amigos los ha llevado a ser exitosos en el ámbito internacional, tanto en el mercado latinoamericano como en el anglosajón”.

Félix Allueva: “En el barrio no se escucha rock”.

Juan Carlos Ballesta: “Es necesario crear el rockatón”.





El próximo Conversatorio El Librero será el miércoles 27 de Mayo, a las 7 pm., en el Centro Cultural Chacao, en torno a la memoria de los inmigrantes con la participación de Guadalupe Burelli, Alejandro Martínez Ubieda, y Susana Soto, tres de los entrevistadores de la serie 20 Testimonios de la Fundación para la Cultura Urbana. El moderador de este encuentro será Harrys Salswach.

2009/03/27

Mujeres con cuatro ojos


Y hasta más. Féminas capaces de avizorar e interpretar sonidos y pausas, cejas que suben y bajan en medio de reveladoras elipsis, traductoras expertas en sonrisas involuntarias e impasibles a la hora de evocar nombres que se aprietan en casos de emergencia. Diosas o hadas, arpías, queridas, deseadas...
Escuchar a César Landaeta, autor de ¡Mujeres! ¿Hadas celestiales o brujas venenosas? (Alfa, 2008) referirse a las hadas y brujas que conviven dentro de nosotras, algunas anécdotas, casos más extraños que la ficción y poner en el banquillo a los estereotipos y prejuicios provocó sonrisas y motivó a más de una a exponerle fugazmente sus cuitas al facultado caballero. Definitivamente necesitamos un intérprete, pensé varias veces mientras que mi gordita gateó por todo el recinto, llamó a perros invisibles que no ladraron, obligó a Diana y a su novio a leer La manzana se pasea y aplaudió a destiempo, provocándole la asfixia a algunos ajna chakras de las presentes.

El encuentro con Landaeta formó parte del segundo de los Conversatorios de la revista El librero 2009, una serie de encuentros mensuales que no tienen pérdida. El próximo de estos eventos será el 15 de abril, en el Centro Cultural Chacao, con la participación de Félix Allueva, autor de Crónicas del rock fabricado acá (Ediciones B, 2008) y Juan Carlos Ballesta, coeditor de la revista musical Ladosis (2009) junto con el periodista Marcel Ventura (El librero) como moderador del encuentro. La cita es a las 7:00 pm.



2008/08/27

El speech de José Tomás Angola a propósito de Crónicas del rock fabricado acá


Buenas noches. Antes que nada tengo que confesar una verdad que posiblemente no mucha gente sepa. Aunque las cédulas digan lo contrario, aunque las partidas de nacimiento desmientan lo que afirmaré, debo reconocer que yo soy mayor que Félix Allueva. Y mucho mayor en realidad. Esta aseveración que es más seria de lo que la fatuidad podría suponer nos permitirá entender muchas de las cosas que comentaré en los próximos minutos. En estos días incluso he llegado a creer que Félix es menor que su propia hija recién nacida. Lo noto sobre todo cuando él le habla en su lengua incomprensible de los infantes y la bebé le contesta como si en realidad ella fuera su madre y lo regaña y termina reconviniéndolo para ver si Félix se logra enderezar.

Quien haya conocido a este Peter Pan calvo podrá estar de acuerdo con lo que sostengo. Y es que no podría ser de otra manera. Para vivir y perdurar en la música, llámese rock o pop, se debe intentar un ejercicio de eternidad que pocos estamos dispuestos a hacer. Yo al menos no pude. Lo atestiguan mi barba canosa y los CD's que escucho. Ya el hecho de que sean CD's y no iPod o MP3 son demostración del asunto. Mientras yo ando con Mozart, Beethoven y Debussy, atreviéndome hasta el pecado venial de escuchar Oscar Peterson, Bill Evans o Keith Jarret, Félix escucha grupos de nombre y música impronunciables y con historias que alcanzan si acaso el cuarto de hora. No hay remedio yo soy un anciano de 80 y Félix debe rondar los 29. Por supuesto no me atrevo a decir que tiene los treinta porque como sostuviera Pete Townshend, miembro de The Who hace un quintal de años, ningún roquero puede tener treinta años. En el caso del inglés él mismo confesó que moriría cuando los cumpliera porque entonces sería un viejo y ya no podría hacer más rock and roll. Dado que Townshend debe ser ahora el veinteañero más arrugado de la historia, supongo yo que Félix será el segundo en esa lista, estacionado por siempre y eternamente también en los 29 años. Amén.

Hubiese sido imposible escribir un libro como el que estamos presentando hoy si su autor no fuera un muchacho. Y no hablo con esto de madurez sino de esa extraña capacidad que tiene la juventud para percibir y comprender el mundo que les rodea desde una óptica tan clarificada como potente. Será por esa intensidad que la frontera entre el ruido y la melodía se les estrecha tanto. Será por eso que yo, anciano confeso, no tengo la capacidad para descifrar los nuevos caminos de la música y miró con ojos de vaca a Félix cuando me pone temas de bandas insólitas y me habla de ellos con una profundidad y complejidad cuando a mí lo que me parece que hacen es una bulla terrible.

Crónicas del rock fabricado acá es lo que su título promete: Una Crónica, y en ese género pueden jugar tanto las fuentes documentales como las percepciones subjetivas. No es que lo que se narre en el libro no haya ocurrido tal y cómo Félix lo testimonia, sino que en el rock nada es como parece. Así usted podrá escuchar la descripción de un concierto por dos personas que lo presenciaron, incluso una al lado de la otra, y es posible que ninguno de los cuentos concuerde. Esa es la magia del rock que opera de una forma del oído hacia fuera y de otra del oído para adentro.

Fue titánico acometer esta tarea de recopilación de memorias. Me consta porque llevo años viendo a Félix reunir materiales, recortes de prensa, discos, afiches, tesis de grado, programas de mano y aún fotografías y boletos de entrada de eventos realizados. En un momento aquello me pareció de lo más afortunado y oportuno. Lo que pasaba es que a mí me daba por divorciarme cada rato y terminaba sin saber qué hacer con ese papelero y las grabaciones que iba coleccionando. Cada cierto tiempo llamaba a mi recogedor personal de desperdicios y allí estaba Félix quedándose con todo y guardando cosas que de otra forma habría tenido que cargar de casa en casa o quizá habrían terminado en una indolente papelera.

También resulta arriesgado entrarle a recomponer la historia del rock venezolano por la sencilla razón de que muchos de los protagonistas andan todavía por ahí y son panas y tienen ahora hijos y nietos y uno por muy científico y profesional que sea tampoco quiere echarles una vaina y contar anécdotas que los pondrían en situaciones comprometidas. También es riesgoso por el problema de que más de uno de estos protagonistas terminará entornando las cejas, mirando a Félix con cara de superioridad y soltándole aquella lapidaria expresión de: "Eso no pasó así, mi brother". Sin embargo alguien debía ser el primero. Aunque hubo tentativas anteriores por firmar un libro así, debemos hacer mención de los trabajos de Gregorio Montiel Cupello por ejemplo, nadie se había lanzado a escribir un texto de 300 páginas, con material fotográfico inédito y cronologías extensas de grabaciones y conciertos. En este punto hay que destacar los esfuerzos organizadores de gente como Felipe Doffini y Héctor Riazuelo. Mucho del trabajo de ellos logra alcanzar la posteridad gracias a la sistematización que obtienen en este libro.

Si bien Félix proviene de una formación de academia (para quienes no lo sepan Allueva es Trabajador Social graduado en la UCV y con postgrado en Psicología Social porque eso de quedarse sólo como trabajador social era muy fú, expresión que no es mía sino de los sociólogos de la época que veían con asco a los trabajadores sociales), la aproximación que logra al fenómeno del rock en Venezuela está libre de ampulosas citas, metodológicas pedancias o indescifrables jerigonzas de análisis antropológico. Es decir no se parece a esos libritos insufribles que escribieran gente como Luis Britto García allá en los setenta y ochenta, y que convertían una cosa tan sabrosa como el rock en el hecho más pavoso y aburrido de la existencia. Aprovechando que yo mismo me puse esta bombita con Luis Britto utilizo el instante para sacarme un clavo, comprobado tras el posterior comportamiento político de Britto García: "¿Viste Félix? Yo siempre te lo dije y tú no me creíste, Britto García en su vida oyó a los Rolling Stones o a los Beatles. A él lo único que le gustó siempre fue la cursilería esa de la trova cubana".

Crónicas del Rock fabricado acá tiene la osadía de meterse hasta en acontecimientos que aún están ocurriendo. Y es que en la historia contar algo que tan sólo pasó hace diez años es contar lo que pasó ayer. Este texto era exactamente lo que hacía falta para terminar de sacarse ese prejuicio que dice que el rock no es más que expresión revoltosa de muchacho. Eso quizá fue cierto en los albores, cuando nadie sospechaba en la industria en la que se convertiría, cuando nadie imaginaba que aquellas guitarras y baterías lograrían impactar toda nuestra vida, y la literatura, y el cine, y el teatro, y la plástica y la manera como entendemos la existencia e incluso la forma como nos relacionamos y hasta como morimos. No exagero. El rock pasó de ser contracultura para volverse cultura y sin embargo, aunque los trasnochados marxistas le digan a eso aburguesamiento, el rock sigue manteniendo su capacidad crítica y contestataria. Es más, tan inmenso se hizo que el término se abrió y ahora se le endilga a lo folklórico, y a lo caribeño, a lo clásico y a lo vanguardista. Ya entienden por qué en un momento determinado de mi ancianidad prematura boté tierrita y no jugué más. Cuando dejé de diferenciar lo que hacía Nine inch nails de lo que cantaba Calle 13 entendí que me había perdido en algún lugar. Por eso se agradece que todavía ande por ahí Félix Allueva con sus veintinueve añitos, para recordarnos por ejemplo que en América Latina el movimiento sicodélico más rico e intenso que hubo en la música no se dio ni en Argentina ni en México, sino en Venezuela. Para refrescarnos que una banda como Ladies WC a finales de los sesenta estaba haciendo música más ruda y sólida que muchos de los que se trepaban en lo más alto de las carteleras discográficas mundiales de entonces. Para explicarnos la potencia que tenían los músicos venezolanos que eran capaces de reinventarse, como lo hicieron Los Impalas, que tras una carrera estable y lógica se atrevieron a hacer un álbum como Syndrome que está tenido como de las joyas más preciadas para muchos coleccionistas del mundo. O para subrayar el nombre de creadores como Vytas Brenner que andaba por las nubes, cerca de Dios, mientras los demás en el planeta estaban por empezar a bailar una cosa tan fea como el disco music.

Este libro está lleno de nombres que quizá a muchos no le digan nada pero que silenciosamente contribuyeron para que los más jóvenes pudieran hoy vivir de lo que componen y tocan. No tengo ganas de ponerme sentimental así que no hablaré de los que no pudieron acompañarnos porque el calendario les jugó la tramposería de llevárselos antes de tiempo. Ustedes saben quiénes son y ellos también lo saben y donde estén seguro se felicitan por lo que hicieron, aunque quizá alguno también levante la ceja y diga: "Pero eso no pasó así, mi brother".

Sólo quisiera recordar, si me lo permiten, una persona ausente que fue muy responsable de lo que pasa hoy. El grande y querido Luis Alberto Feaugas, cómplice de muchas locuras que inventamos allá en los ochenta y en los tempranos noventa. Además incitador máximo para que Félix pudiera publicar la primera parte de este libro en Mérida, en una versión que sólo alcanzaba la época de los sesenta.

Ya estoy hablando mucho. Y para no terminar con una nota melancólica voy a hacer una salida dramática, muy en la onda que vivimos. Ya tenemos un libro que recopila lo que ha sido el rock venezolano hasta tan sólo ayer, y por lo ahí escrito entendemos que en una época de represión las bandas y los músicos tuvieron las gónadas de decir lo que pensaban y sentían, y resolvieron ir contra el sistema que a su manera los oprimía. Desafiaron convenciones, pelearon contra guardias nacionales para que no los raparan, protestaron por guerras que ocurrían a miles de kilómetros, se atrevieron a experimentar con lo prohibido y se inventaron un mundo que muchos en esa época no les respetaron. Me pregunto entonces ¿en qué andarán las bandas y los grupos de hoy? ¿Estarán tan conectados con su realidad como los de antes con la suya? ¿Serán tan desafiantes como para no dejarse pisar y reclamar la injusticia e inventarse su propio mundo? ¿O estarán ciegos, sordos y mudos ante lo que pasa a su alrededor y serán puro sampler, ritmo y distorsión? Si los roqueros de antes peleaban por la libertad y por la paz, ¿por qué estarán luchando los de ahora? No me hagan caso, ya lo dije al principio, yo soy un viejo necio que se quedó hace rato en el aparato y a fin de cuentas esa historia le corresponde a otro libro por escribir.

Larga vida al rock and roll venezolano y Félix, por favor, no se te ocurra la pendejada esa de cumplir los treinta. Gracias.

2008/08/10

Crónicas del rock fabricado acá. 50 años de rock venezolano


Ediciones B
2008

Félix Allueva es promotor cultural y productor de espectáculos que van desde el Venezuela Jazz Festival hasta el —convertido en tradición desde hace más de dieciséis años— Festival Nuevas Bandas. Egresado de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Central de Venezuela, y especialista en Administración Cultural, su quehacer da cuenta de gran parte de la historia musical y comunicacional en nuestro país. Locutor, escritor, investigador y centro de operaciones de la mayoría de las actividades de difusión musical y artística local, ha colaborado en la aparición, crecimiento y proyección de talentos que se reconocen más allá de nuestras fronteras. Ha dado especial atención a la integración regional con eventos como Rock en Ñ y , más recientemente, con la creación de la Asociación para el Desarrollo de la Industria de la Música Iberoamericana (ADIMI).

La aparición del rock a mediados del siglo pasado no sólo significó una nueva forma de concebir y hacer música, implicó también un fuerte impacto cultural a todo lo largo y ancho del planeta. En 1956 Venezuela comenzó a incorporarse a esta fiebre mundial, y pocos años más tarde se iniciaron los primeros aportes del rock fabricado acá, un género que desde entonces no ha dejado de producir importantes grupos musicales en busca de una expresión propia. Con la pasión que embarga a cualquier melómano y la meticulosidad que corresponde a un investigador social, Félix Allueva se dio a la tarea de acumular todo tipo de información documental y testimonial para reconstruir y narrar su historia.

Una historia fresca y no obstante rigurosa que recoge tanto cantantes, grupos y estilos, como producciones discográficas, eventos y locales de moda, sin olvidar el papel de los medios de comunicación de personajes y movimientos socioculturales que de una u otra forma han determinado los cambios y tendencias del rock en el país.

Complementadas con una cronología y una discografía seleccionada, estas "crónicas" son, por una parte, información ineludible para el estudio de la música venezolana en general y del rock en particular; por la otra, memoria fiel (nostálgica, sin duda) de una época que abarca cinco décadas, desde los ingenuos 50, pasando por los convulsos y rebeldes 60 y 70, hasta los conflictivos 80 y 90.

El lanzamiento de Crónicas... será el jueves 21 de agosto durante la clausura de la exposición 50 años de pop y rock en Venezuela.

2008/07/07

Billysefue





Calientito. Me lo pasa Nicolás por el feisbuc y lo incorporo de inmediato como tema de lujo para mi banda sonora. Esto es parte de la tarde maravillosa que pudimos disfrutar ayer durante la presentación de Billysefue en los espacios del Centro Cultural Chacao, en el marco de la exposición de 50 años de pop y rock en Venezuela. Los invitados especialísimos son Durban Laverde y Jorge Spiteri. Los chicos brindaron un abreboca de lo que será su próximo disco y cantaron algunos de los temas más conocidos de su primera placa. Excelente. Que lo disfruten.

2008/06/26

50 años de pop y rock en Venezuela



Concebida por Félix Allueva y con la museografía de Javier Level, la muestra, que estará hasta el 21 de agosto en el Centro Cultural Chacao, tiene el propósito de exhibir los objetos que dibujan el universo musical del pop y el rock en nuestro país, desde los inicios de la década de los años 60 hasta la actualidad e incluye una serie de actividades paralelas relacionadas con el tema, entre las que se cuentan conferencias, sesiones de radio y conciertos acústicos.

La exposición 50 años de pop y rock en Venezuela está conformada por gran variedad de discos, fotografías, afiches, revistas, trajes de los protagonistas de la época, y un sinfín de piezas completamente originales, recopiladas gracias al apoyo de grandes coleccionistas que amablemente prestaron parte de sus objetos:

- la chaqueta de cascabel negra diseñada por Armando Piquer que usó Pablo Dagnino en el Poliedro para la gira Hecho en América y en el video de Payaso, de Sentimiento Muerto
- la chaqueta y pantalón de cuero de Paul Gillman junto con el cinturón usado en la portada del disco Levántate y Pelea, (1984)
- el amplificador de Cayayo Troconis (Sentimiento Muerto, Dermis Tatú)
- la guitarra de PTT Lizardo (La Misma Gente)
- el piano Fender Rhodes del 73 con el que Spiteri compuso "Amor" y "Trópico de cáncer" e Ilan Chester su proyecto Melao en Londres.

Tambien se presentará el libro Crónicas del rock fabricado acá: 50 años de pop-rock de Allueva, así como la edición del box set de 4 Cds Venezuelan rockers, un compilado de estas cinco décadas de rock en nuestro país.

La entrada es libre.

La historia contada por sus protagonistas

Ciclo de charlas (todas a las 7:30pm)

- Jueves 3 de julio: LOS AÑOS 80
con: Victor Fiol (Tempano, Franklin Holland), PTT Lizardo (la Misma Gente), Alberto Cabello (Sentimiento Muerto), Nicky Scarola (Cheese Factory, Kashmir, Resistencia), Marisela Bonilla..

Moderador: Juan Carlos Ballesta

- Jueves 10 de julio: LOS AÑOS 70
Frank Quintero, Nene Qintero, Mario Tepedino, Elmar Leal, Marcello Caponi, Gerry Weil, Guillermo Carrasco

Moderador: Gregorio Montiel Cupello

- Jueves 17 de julio: LOS AÑOS 60
Trino Mora, Wolgang Vivas, Victor Jimenez, Osvaldo Delgado, Gilberto Jimenez, Sergio Valentín

Moderador: Alfredo Churión

JUEVES DE RADIO

Se llevarán a cabo diversos encuentros, donde los locutores invitados van a "poner" música como se hacía en la radio de la época, cuando trabajaban en ese rubro. Estos encuentros tendrán lugar a las 7:30 p.m., los días:

31 de julio, a cargo de Alfredo Escalante
07 de agosto, con Fernando Ces
14 de agosto, con Alfredo Churión
21 de agosto, se presentará un concierto acústico.

DOMINGOS DESENCHUFADOS

Para completar la programación paralela de la exposición 50 años de pop y rock en Venezuela, la Fundación Nuevas Bandas y Cultura Chacao presentarán por cuarto año consecutivo el ciclo musical denominado Domingos Desenchufados, con conciertos a las 5:00 p.m., en los que diversas bandas muestran su propuesta artística bajo el concepto unplugged, sin mucha parafernalia en cuanto a la amplificación de sonido. El ciclo contará con la participación de las agrupaciones
- Billy se fue (el 06 de julio)
- Luz verde (el 13 de julio) y
- La Misma Gente (el 20 de julio)

Todas las bandas compartirán escena con invitados especiales.

2006/12/08

Crónicas del rock fabricado acá




Realismo mágico sonoro


Félix Allueva es promotor cultural y productor de espectáculos que van desde el Venezuela Jazz Festival hasta el —convertido en tradición desde hace más de dieciséis años— Festival Nuevas Bandas. Egresado de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Central de Venezuela, y especialista en Administración Cultural, su quehacer da cuenta de gran parte de la historia musical y comunicacional en nuestro país. Locutor, escritor, investigador y centro de operaciones de la mayoría de las actividades de difusión musical y artística local, ha colaborado en la aparición, crecimiento y proyección de talentos que se reconocen más allá de nuestras fronteras.


Fundador y presidente de la Fundación Nuevas Bandas, compila en esta oportunidad el resultado de una perseverante, exhaustiva y apasionada investigación sobre la historia del acontecer social y musical en nuestro país durante las décadas de los sesenta y setenta, reunida en los volúmenes I y II de la colección Crónicas del rock fabricado acá. Ambos textos constituyen una guía para contemporáneos —y los no tanto— seducidos sin remedio ni protesto por la música o el armazón ideológico que sirvió de fundamento a muchos de los capítulos que componen esta historia.


Viaje signado por la búsqueda, marchas y contramarchas dibujan el rostro de nuestro país junto a la pretensión de identidad ante una revolución económica, social y musical que tomó al planeta entero. Frente a la filosofía del amor, el pacifismo y la negativa a los conflictos armados, Marx, la guerrilla urbana y la reforma universitaria como proyecto compartido, Venezuela compone un collage de pequeñas historias, ritmos y fusiones, experimentos sonoros y por qué no, de mimesis ingenua y premeditada; un catálogo que recoge nuestra mitología contemporánea.


Las expresiones musicales toman por asalto la escena, sirven de soundtrack al quehacer aún en tránsito, invitan a rebelarse y acuñan el loop en las mentes de miles de jóvenes que adoptaron algunas melodías como étymon de vida. Canciones que llevaron de la mano a los sueños, sirvieron de puente para crear realidades posibles, acuñaron testimonios y recuerdos. El registro va más allá de las listas de venta y la crónica; es la noticia, el escándalo, los medios tratando de explicar y entender el fenómeno, el documento como vestigio del nacimiento y fortalecimiento de algunos rasgos de nuestra cultura.


Allueva completa cada edición con un amplio inventario discográfico, una cronología del pop rock en nuestro país, (en el segundo volumen alcanza hasta 1980), fuentes consultadas e índice onomástico para facilitar la búsqueda. En esta historia, los protagonistas no son sólo los personajes más significativos de la movida que trascendió nuestras fronteras; el relato no se aleja de los efectos socioculturales de la aparición de revueltas y rebeliones, el Poder Joven, la expansión del “polvo blanco” y el despertar del sueño. En Crónicas... la historia alterna y se nutre de datos discográficos; misceláneas; chismes comprobados; alucinaciones; rumores que terminaron creando mitos urbanos... y pare de contar.

Catálogo de nuestra historia y con nombres propios, Guillermo Carrasco, Nené Quintero, Wolfgang Vivas, El Zigui y otros músicos,—creadores del colectivo Una Luz, uniendo el pop a la canción de protesta— Tsee Mud, Sky White Meditation, Way, Grupo Pan, Bacro, Syma y la Banda Municipal, acoplarán lo venezolano y anglosajón en La Ofrenda de Vytas Brenner.

Historia o historiografía, intencional o espontánea. Una vasta experiencia documentada y con sabor conocido... nuestra banda sonora no oficial.



Crónicas del rock fabricado acá
Venezuela. Los años 60 (volumen I)
Venezuela. Los años 70 (volumen II)
Félix Allueva
Alter Libris- Fundación Festival Nuevas Bandas