2010/04/21
La banda sonora de Lady J
2009/05/06
Báthory-Pizarnik reloaded

Una hermosa edición ilustrada por el artista Santiago Caruso da vida a la estampa maravillosa y terrible que hiciera Pizarnik de la joven y sangrienta condesa Erzsébeth Báthory. Una joya sensual y oscura de una de las voces más seductoras (y eternamente joven) de nuestra narrativa latinoamericana.
Pizarnik se basó en el texto escrito por Valentine Penrose (La Comtesse Sanglante, 1957), que define como una suerte de vasto y hermoso poema en prosa. Lo cierto es que la argentina, que tanto admiró la erudición y la poesía de Penrose, trasladó a su particular lenguaje literario lo que más le fascinó de la historia y de la narración de aquélla: la “belleza convulsa del personaje” de Erzébeth. Así, es este aspecto el que adquiere el primer plano en sus páginas, y no el detalle de las atrocidades cometidas.
Para más info: Libros del Zorro Rojo.
2008/03/26
Crepúsculo: la historia de un amor peligroso*

Ella no es heredera de una familia de magos ni posee talentos sobrenaturales. Él es un vampiro. Ambos protagonizan la historia de amor récord en ventas a nivel mundial y encabezan una red virtual que arropa a miles de fans, seguidores y lectores en el mundo entero. En Venezuela hace rato que empezó el contagio
Si de historias de vampiros se trata, existen las más variopintas expresiones que recrean a este ser de la nocturnidad. Desde el Castillo de Walpole, Polidori, Coleridge, Gerard y Gautier hasta el Drácula de Bram Stoker, muchas son las narraciones que parten de la existencia del vampiro, bien como ente maligno ansioso de poder o sujeto víctima de la pasión y del amor imposible. El brillo que ofrece la historia de amor entre Bella y Edward parte de la visión del vampiro enamorado aderezado con elementos que bien refieren a clásicos de la literatura, como en el caso de los guiños y alusiones a Jane Austen, los escenarios bucólicos y algunas fórmulas narrativas plenas en indicios y diálogos que atienden a la presencia inmanente del vampiro como elemento de tensión durante toda la novela.
El club Crepúsculo capítulo Venezuela
Stephenie Meyer, escritora residenciada en Phoenix, Arizona.
Mormón, casada, 35 años, madre de tres niños, con gustos literarios que van desde L.M Montgomery, Shakespeare y Bronte hasta Jane Austen, Du Marier y Scott Card.
Se confiesa incapaz de escribir sino cuenta con el telón de fondo de Muse, Placebo, Linkin park, The strokes, Pixies o U2.
*Publicado en El Librero, número 17. Marzo, 2008.
2007/09/20
La condesa sangrienta*

La virgen de hierro
...parmi les rires rouges
des lévres luiantes et les gestes
monstrueux des femmes mécaniques.
R. Daumal.
Había en Nüremberg un famoso autómata llamado la "Virgen de Hierro". La condesa Báthory adquirió una réplica para la sala de torturas de su castillo de Csejthe. Esta dama metálica era del tamaño y del color de la criatura humana. Desnuda, maquillada, enjoyada, con rubios cabellos que llegaban al suelo, un mecanismo permitía que sus labios se abrieran en una sonrisa, que los ojos se movieran. La condesa, sentada en su trono, contempla. Para que la "Virgen" entre en acción es preciso tocar algunas piedras preciosas de su collar. Responde inmediatamente con horribles sonidos mecánicos y muy lentamente alza los blancos brazos para que se cierren en perfecto abrazo sobre lo que esté cerca de ella -en este caso una muchacha-. La autómata la abraza y ya nadie podrá desanudar el cuerpo vivo del cuerpo de hierro, ambos iguales en belleza. De pronto, los senos maquillados de la dama de hierro se abren y aparecen cinco puñales que atraviesan a su viviente compañera de largos cabellos sueltos como los suyos. Ya consumado el sacrificio, se toca otra piedra del collar: los brazos caen, la sonrisa se cierra así como los ojos, y la asesina vuelve a ser la "Virgen" inmóvil en su féretro.
2006/12/20
Erzsébet Báthory, la seducción de un vampiro (y II)

Inteligente, delicada, noble y culta, Elizabeth es la más celebre de las vampiras registradas en la historia. Algunos autores presumen que existe un vínculo familiar entre ésta y Vlad Tepes, el Drácula del post anterior.
Como no les quiero aburrir contando documentadas versiones sobre la hermosa condesa, acá les dejo algunos links (qué maravilla la inmediatez de la Internet) para que lean un poco más de vampiros y algunas reseñas historiográficas sobre la chica en cuestión.
Aclaro que no creo en muchos de los componentes de la historia, pero como toda narración enriquecida por la oralidad, tocará acudir a Homero, si es que éste existió.
Para leer y sonreír, porque para saber está el bagaje y unas cuantas lecturas... no precisamente en la Internet.
Vampiros (tó lo que quieran preguntar)
http://www.moheweb.galeon.com/indexvampiro.html
Algunos vampiros famosos (inteligencia, requisito indispensable)
http://usuarios.lycos.es/enriquebaruch/Famosos.html
Wikipedia (información básica y necesaria)
http://es.wikipedia.org/
La seducción de un vampiro

Como si de inconsciente colectivo se tratara, y enamorada sin protesto de las producciones decimonónicas, guardo un lugar especial para la literatura fantástica y las narraciones inscritas en lo real maravilloso. Luego, me resultan indispensables las historias sobre vampiros y el imaginario infinito de lo vampiresco, por supuesto. Para adelantarme a las preguntas, sí, si creo que los vampiros existen, sólo que lamentablemente no todos se parecen a Gary Oldman o resultan seductoramente irresistibles.
Desde el Castillo de Polidori, pasando por Coleridge, Gerard y Gautier hasta el Drácula de Bram Stoker, muchas son las características, historias y facultades que se le asignan a este ser de la nocturnidad. Una vez que Stoker publica su novela, una verdadera eclosión vampiresca aparece en la literatura del XIX y el cine de principios de siglo XX.
Muchas pueden ser las razones que podría argumentar y poco contribuyen a la discusión sobre el atractivo literario de un personaje como este. Lo que sí es cierto es que la figura del vampir seduce, aunque no haya sido creado bajo el estereotipo del seductor, sino como un ser con ansias de poder y sin escrúpulos.
El vampiro se encuentra en un límite borroso entre realidad y fantasía. Según Hernán Esteban Gómez (cómo no acordarse de ti, Maestro) ese estado de “duermevela” donde no sabemos si soñamos, dormimos o alucinamos es el umbral para que ingresen ciertos seres de existencia dudosa, con poderes sobrenaturales y de los que no guardamos certeza ni probar su inexistencia. Si a esto sumamos en la experiencia lectora: histeria, maniqueísmo, chismes, supersticiones, recato, valores de la sociedad victoriana y enfermedades como la esquizofrenia, el plato está servido.
Aunque cierto es que el Conde Vlad es un héroe nacional por la resistencia a la invasión otomana, su carácter despiadado y la práctica de empalar a sus enemigos para amedrentar a los invasores que le aventajaban en número, lo convirtió en el punto de partida para mitos relacionados con su crueldad y una afición por la sangre, lo que inspiró más de una leyenda de consumo y sadismo con el vital líquido.
Aunque el Drácula de Stoker presenta una confluencia de mitos asociados a distintos personajes ficticios como el hombre lobo y las brujas medievales, sin duda éste representa al personaje más atractivo del inframundo, emisario del plano donde vida y muerte conviven y el tiempo es sólo un artilugio para invadir la realidad y modificarla, transgredirla.
Particularmente, creo que la peli de Coppola cambia la visión del vampiro conflictuado y enfermo de poder para pasar al plano de las emociones, convertirlo en el seductor que atraviesa los océanos del tiempo para buscar a su amor, Mina. En el metalenguaje del filme podemos ver las asociaciones simbólicas de la sangre y el momento histórico e ideológico en que se recrea la historia a través de recursos estéticos, enfermedades como sífilis, promiscuidad y animales asociados al vampiro, como ratas, insectos, murciélagos y zorros, entre otros.
Una de las escenas que más me conmueve es la cita clandestina aderezada con Ajenjo donde se ven fluctuando glóbulos y alternan las declaraciones de amor y recuerdos que fluyen como si de una memoria arquetípica se tratara y que retrotrae el recuerdo en esencia del amor. Sin hablar de la sensualidad (ojo, lo sensual en sentido estricto) que genera el roce con el lobo, summum de la esencia de lo nocturno, lo salvaje y la belleza. Podría dedicar un post a Drácula de Coppola y vitorear la actuación de Waits, o referirme a vampiros imprescindibles, como el Nosferatu de Murnau o el apasionado Bela Lugosi. Otra de mis tareas pendientes, sin duda.
Sí, Si existen. Creo que es inevitable encontrarse con ellos, (ojalá tuvieran algo de literario o poético, pero nada que ver) y reconocerlos no es tan difícil, una vez que te has enfrentado y superado a un bichito de estos. Son los que viven sólo para que tú los mantengas con vida, te esfuerces, se lo hagas más fácil y no tengan que realizar ningún esfuerzo: parejas, amigos, familiares o compañeros de trabajo, los vampiros se reflejan en el espejo, aunque no tengan alma, pues necesitan agotar la tuya hasta encontrar a otra persona que acepte sus reglas.
