2019/04/15

Nomenclatura simple




Podría fabular mil teorías de cómo se le ocurre a la vida enviarme un Universo (no una persona: un mundo entero) con un nombre similar. 
Y es que no me di cuenta que te llamabas así hasta que me lo dijiste, como un chiste. 
Río. Yo y mi combustión lenta. 
Quizás el significante sea una pésima casualidad que te dé material para una de tus rutinas.
Una mueca sublime, un chiste celeste, una causalidad para reescribir mi historia.
Mi vida siempre ha sido tan extraordinaria, que no cabe duda que algún sentido maravilloso y misterioso encierra tu nombre. Esta vez, sí. Veremos.
Aquí estás. No sabemos cuánto dure, así que mientras así sea, bailemos nuestra playlist en construcción, guapo. 



2019/04/14

Banda Sonora


Eu, eu quero ficar com você
Eu, eu quero grudar em você
Eu, eu quero me bordar em você

Quero virar sua pele
Quero fazer uma capa
Quero tirar sua roupa.
Sambinha Bom. Mallu Magalhäes. 



La vida, siempre tan bonita conmigo.
Haces un plan y luego ella se empeña en seguir su curso, a su ritmo, sin preguntar.
Sueltas... Y todo se decide fuera de tu voluntad. Sorprender al Ego.
Llegar sin avisar, rompiendo todo lo que pienso. Cambiando mis planes sin pedir permiso.  Dejándome sin palabras. 
Quedarte sin anunciar. 
Claro que quiero. Me encantas. 
No lo digo yo, lo dicen los astros.
Como sentencia  Cleo: "Hasta que al fin te sorprenden, negrita".
Eres mi más bonita playlist, hasta ahora. Amo. Mi caballero medieval con genio renacentista.
Mago, risas, música.
Sorpresa. 
Bailemos.

https://open.spotify.com/playlist/1kBytmW6A18uS4qeJoZLfK

2019/04/11

Journey


                                                                                     I Am Maris, 2019. 

Lindo.
Este documental de I Am Maris, fue simplemente, revelador.
Aquí he llegado con libros que me han hecho reír y llorar, documentales llenos de propósitos, promesas, tareas cumplidas con ahínco, recaídas estrepitosas, búsquedas. Con mi decisión firme de hacer terapia, conversar, reír y llorar con Laura. What a Journey!
 Y esto, apenas comienza.
Miro con asombro las fuentes de tráfico y los mensajes privados de mi blog. Really? ¿Tantas personas pasamos por este tipo de cosas?
Esta es mi bitácora. Si de algo te sirve, qué bueno, qué privilegio. Gracias.
Esto va de alguien que decidió un día rendirse ante sí misma, comenzar a identificar a sus sentimientos y reconocer que no somos nuestras acciones, nuestros errores, ni nuestros pensamientos. 
Pero tampoco somos la oscuridad, ni la culpa que nos quieran colocar en la cabeza, como un sombrero feo. Eso es pensamiento o acción de otros que nos ven como su proyección. Bendigo y auguro éxito en su camino. Gracias por ser mis maestros.

 Así lo honro y lo respeto. Incluso, cuando me descubro reaccionando como esa niña que ahora cargo entre mis brazos, a quien le digo Te amo frente al espejo e incluso, le doy una nalgada como reconocimiento por lo bonita que se está poniendo. Yeah! 
Trabajo duro por borrar mis impresiones iniciales y vivir desde el presente. Que no se te olvide, Dak. Este camino nunca termina.
Escribo para alguien a quien quiero recordarle en un futuro cercano, cuando lea toda esta locura,  que sí se puede. Que sí se pudo, auguro, en ese futuro lector. Que está bien sentir rabia, dolor, rechazo y la aceptación que te lleva al perdón de ti misma y de quienes te rodean.
Que se puede dejar de pelear, de buscar estar conectada con cosas y gente que no necesita, con situaciones que no son nutritivas. Que puede darse darse el permiso para ser feliz, amar, ser amada, querer y ser querida. 
Escribo para alguien a quien admiro porque dejó en el camino a gente, situaciones y hábitos que consideraba, en un puntito de su historia, que nunca iba a poder soltar.
A alguien que llamó por teléfono y buscó, y pidió perdón y se reconcilió con gente que ha sido -y es-  muy importante en su vida.
A alguien que finalmente es capaz de ver con bondad y aceptarse a sí misma.
A alguien que decidió tomar las riendas de su vida.
A alguien que se volvió loca por hacer mil cosas que le dieran satisfacción, más que seguridad.
A alguien que encuentra en libros, arte y  música un refugio para ser feliz.
A alguien que se exige ser mejor cada día, antes que tratar de demostrarle a los demás.
A alguien con una infinita capacidad para amar y ser amada. Que nunca dejará el humor negro, su búsqueda incesante de leer y conocer y descubrir... pero sobre todo, a alguien que siempre buscará sorprenderse.

Mi mundo interior es una playa hermosa, calma y con pequeñas olas. Esto ha sido de las cosas más hermosas que he descubierto al meditar. Y no lo olvido. Porque la danza que comenzó con Aura y su maravillosa meditación con Osho, me llevó finalmente a mi propia playa. Porque ya sé que no hay tristeza posible dentro de mí. Porque soy luz, fuerza y movimiento. Ya decidiré si es bailando, haciendo yoga o corriendo. 
Sol, arena y amor. (Y sí se puede, una Piña Colada).
Seguimos.

2019/04/10

Apasionada itinerante

      Coisa mais linda. Cedroni y Roth. 2019.

"¿Hasta cuándo te va a durar ese bronceado?"
-"Creo que hasta que mude la piel, por lo visto..." Le respondí a Laurita. Me río. En este mes todo se ha transformado. Todo.  Incluso, mi cara, mi cuerpo. Todo, excepto el bronceado cortesía del ex. 
Días intensos. De reencuentros inesperados, de conocer nueva gente. De interesarme en salir con chicos, además. Volvió mi Sweet Boy para una luna de miel flash e inesperada, cargado con regalos que ya daba por perdidos. Mi vida es maravillosa, sin duda alguna.
No busco nada. Ni siquiera pienso con enredarme en una relación ahora mismo. Creo que me asusté un poco con un date que se emocionó mucho desde un principio y sí, me frikeó. Pero, como me enseñó Laurita, la vida te brinda recursos. Recursos a los que debes acceder sin aferrarte, resguardándote siempre como un diamante en la palma de la mano. No negarse a vivir, no negarse a nada. Eso sí, sin perder el diamante.
Dos cosas me quedan muy claras hasta ahora. La única relación que me interesa cultivar es la que tengo conmigo misma. Y dos, que definitivamente no puedo salir con gente inmadura, celosa, dramática o pobre intelectualmente. 
Para mí, si no hay admiración, no hay deseo. (Si me hace reír, esos son 100 puntos más). 
No quiero andar metida en una novela. Ya eso formó parte de mi programación regular por mucho tiempo. Si no hay paz, NEXT!
Soy caribeña. Caribeñísima. Sexy, inteligente y divertida. Así, con esas tres palabras, me resumí en mi primera de junta de trabajo con mi escritor. Y aplaudió mi sinceridad y autoestima. Y me sentí súper bien. 
Así me siento. Siempre lo dije como una broma, pero eso es lo que soy: una Diosa
Me sonrío al espejo. Mi ropa ahora es dos tallas menos, pero vaya que vale la pena. 
Go, grrl. Tú puedes. 

2019/03/29

Parte C


Un pasito para adelante, dos para atrás.

Soy humana. Hay días en que el sol está en mi Casa 1 y brillo con todas mis fuerzas. Hay otros en que extraño, lloro, me pongo triste. Es un proceso. Y aunque me cueste aceptarlo, llevará su tiempo. Cuando me duelen las piernas por hacer sentadillas o avanzo en el control de mi respiración, el mundo básicamente me ofrece una oportunidad para hacerlo mejor y distinto. Poco a poco, Dak.
Ya terminé a Caro y su Mesa para una, con su bonita manera de contarte que estar soltera no es estar sola, pero sí estar contigo, de verdad. Sus ejercicios me encantan. Ya comencé a ponerlos en práctica.

La única canción que me hace llorar es una que no tiene nombre, no tiene letra y en la que precisamente canto los coros.  Sé que algún día tendrá que irse de mi teléfono.

Sigo mi viaje. Ahora voy con Arylo y Stamateas. Ya me contaré.

2019/03/28

Mesa para una, por favor



Siendo sincera, es muy divertido reírte sola de tus chistes que nadie más entendería.
Caro Saracho.


Volví a Mesa para una, un respiro entre tanta lectura, terapia, rituales y ejercicios. Con Caro puedo reír hasta las lágrimas. Qué maravilla.

Sin agobiarme. Poco a poco, me dicen. 
"No puedes introducir tantos cambios al mismo tiempo", me aconsejan. 
No me conocen.

Ahora, me siento particularmente bella. Por fuera y por dentro. Cada día que pasa me emociona verme al espejo y comprobar que sí, que todo puede mejorar y que la gente sí puede cambiar, si se lo propone. Ese es el aura que me acompaña ahora. Me gusta. Me sonrío al espejo. ¡Me sonrío!

Me estoy armando un plan que me organice la vida. Al despertar, medito. Agradezco y luego me voy a hacer ejercicio. En la noche, igual (bueno, depende de muchas cosas, pero ahora trato de hacerlo hábito y luego, rutina). Roguemos a Mr. Maltz.

Estoy tan centrada en mí misma -y en mis prioridades-, que siento que mi vida "anterior" fue hace siglos. Cuando alguna persona o situación viene a mi cabeza, la bendigo y la invito cordialmente a que siga su camino. Recordar, ya no me pone triste. 

Ese es un gran paso para mí.

Estoy muy involucrada con mis emociones, con aprender más herramientas de inteligencia emocional, con hacer reír a Laura y con el objetivo en mente de que estaré absolutamente centrada cuando me toque tomar decisiones vitales. 

Bella. Colecciono piropos como mensajes del Universo. Radiante, divina, hermosa, Me encantan tus lentes, ¡Qué bonita voz! ¡Qué hermosa sonrisa! Así me siento. Radiante, femenina, elegante, coqueta, inteligente, sensible. Bella.

No hay nadie que me coarte mi libertad, que me ampute emocionalmente, que me controle o que manifieste ansiedad sobre mí. No hay necesidad ni dependencia. El amor no es una urgencia.

Soy libre. No necesito a nadie a mi lado, al menos ahora. Opciones sobran. 
Yo quiero estar conmigo. 

Estoy enamorada de los coros finales de Virtual Insanity, de Jamiroquai. Se han convertido como en un canto litúrgico-extático para mí. Me pone de súper buen humor. Es mi himno mientras camino o corro.  

Tú puedes, nena. Es obvio. 




2019/03/26

Acciones e intenciones V: Solsticio

                                                                                                                        Hostal Art Gallery. CDMX.


-"Un 21 de junio me llamaste y me dijiste que saliera a mi ventana, que ese era el atardecer más lindo del mundo, y que querías compartirlo conmigo... ¡Estúpido seductor!"
Reímos.

-"Tú eras la mujer más bella, inteligente y seductora que había conocido en mi vida. Y yo no tenía ni la inteligencia ni la madurez para darme cuenta de eso". Me dice.

-"Nadie puede tener eso a los 20 años, mijo. Cálmate. Wait: ¿Era?"

Él y yo éramos un par de geminianos muy chiquitos que queríamos comernos el mundo. Nos conocimos en el Museo de Bellas Artes, en Caracas. No fuimos novios una, si no dos veces. Nos adorábamos. Él pintaba, escribía, era activista, estudiaba Sociología en la UCV, devoraba libros y comenzaba a hacer cine. Yo trabajaba dando clases, también era activista, comenzaba Letras en la UCAB, iniciaba mis prácticas como editora, era un ratón de biblioteca, bailaba flamenco y hasta me metí en un taller de títeres Bunraku. 
¿Cómo podíamos hacer todo eso?

Ayer, compartimos la paleta de zarzamora más rica que me comido en mi vida, mientras caminábamos por Paseo Reforma. Somos amigos, de esos amigos que sabes que siempre estarán allí. Soy muy afortunada de que esté en la misma ciudad que yo. En el mismo país, vamos. ¿Sabes todo lo que tiene conspirar la vida para que esto suceda?
El amor, en esencia, intacto. Él está con una chica maravillosa, y yo, pues bueno, yo estoy conmigo. Le pedí que me contara quién era yo cuando estábamos juntos. Las razones por las que terminamos. Mis luces y mis sombras. Con él puedo hablar de lo que sea, siempre fue así. Ahora, celebro una de las conversaciones más lindas que he tenido durante estos días. 

Llegué a mi terapia eufórica. Estaba feliz, como si mi ex me hubiese dado un certificado de Vamos, que tú puedes. No paraba de hablar. 
"Laura, me merezco mil puntos. He hecho ejercicio, he hecho ejercicio, ¿te dije que he hecho ejercicio? He meditado, desde que me fui de mis redes no supe nunca más de Charlie, ¡Esos son como dos mil puntos! No puedo dejar de fumar, extraño tomarme una chela y mi ex de hace mil años me adora y me recordó puras cosas lindas de mí. ¡Soy maravillosa!"

Sonrió. 

Era inevitable. Hablamos de la autoestima, la valoración de los otros, los juicios que aplicas a ti mismo y la manera como juzgas a los demás. Salí súper movida de la terapia. Aún lloro, pero es parte de todo. Estoy liberándome de capas y capas de sentimientos y sensaciones anquilosadas en toda mi estructura. La formación inicial de los juicios y tu capacidad de juzgar tiene tanto que ver con tu crianza y tu educación, que termina colándose en tu autoestima y alterando tu percepción acerca de quienes te rodean. Da miedo, ¿no? Justo cuando regresaba, leí el capítulo acerca del juicio de Om Swami. Causalidad, causalidad siempre. 

Las trampas del Ego; que más que ser un asistente para la supervivencia, termina instalándose como juez y parte. Estoy en ese punto donde ya puedo identificar algunos pensamientos y no les permito avanzar. "Ya está", es nuestra palabra clave. (Sí, mi niña interior y yo la utilizamos). Está muy jodido reconocer toda la basura que piensas. Pero más jodido está callar esos pensamientos y tratar de ubicarte siempre en el ahora. Debo meditar más en silencio, obvio. 

Si alguien me hubiese contado hace dos semanas que hoy estaría sintiéndome "bien" (o al menos, mucho mejor), no se lo hubiese creído. ¿Duro? Por supuesto. Desaprender nunca fue tan arduo. ¿Retador? Totalmente.  ¿Estimulante? ¡Todo! Todavía falta. Mucho. Este es el reto creativo más interesante que he asumido. Cuando me fallen las ganas o la voluntad, espero volver a este post y recordarme que soy la persona más fuerte e increíble que he conocido en mi vida. 
Y la más guapa, por cierto.

¿Ya estamos listas para continuar? 


Mi acción es tratar de no fumar. Sí, dije tratar. 
Mi intención, dejar de juzgar y  de juzgarme. Seamos felices.

2019/03/25

Sunny Day

                                        
Ayer fue un día lindo. 
Soleado, caluroso, como me gusta. 
También fue un día de compartir con amigos y conocer gente nueva. Siento que poco a poco he estado recuperando mi tranquilidad y buen humor. ¡Me encanta conversar! Me encanta la gente inteligente, la gente apasionada y la que tiene mucho  que contar.

Sin embargo, siento que aún no estoy lista ni tengo interés alguno en salir con otra persona. Me estoy sintiendo muy bien así, libre, tranquila y sin presiones. Sé que tengo cosas que debo trabajar, no sería justo hacerme de una muleta emocional. Además, recuerdo el látigo que tenía con mi ex de tener que explicarle en cualquier reunión quiénes eran los invitados, si había salido con ellos, que por qué me miraban así... Revisar el celular, mi mirada... Siempre me ponía de mal humor su inseguridad. 
Coño, qué tortura. De verdad, qué alivio me produce saber que esto ya se acabó.
Ojalá podamos ser felices cada uno por su lado, es mi único deseo. 
Mientras tanto, sigo enamorada de mi proceso. Ahorita, mi pareja más importante soy yo. 
Bolan, como siempre, es el protagonista, a dónde vaya. Definitivamente, tuve que haberle puesto Tinder, jaja.
Esta es una de las fotitos que le tomó ayer Julien.



Nota mental: Dak, no dejes de hacer yoga y correr. ¡Nos estamos poniendo demasiado linda!

2019/03/24

Acciones e intenciones IV: Perdón


Tengo tantas cosas por decirme (y que no quiero olvidar) que me descubro escribiendo en paralelo sobre temas que me ocupan el corazón y la mente. Dependiendo de la intensidad del tema o de la persona sobre la que escribo (mi mamá, mi papá, mi familia, mis ex parejas) he llegado a entumecerme,  bloquearme o he tenido que hacer más de una pausa para llorar, sin juzgarme o castigarme por eso. En otras ocasiones, he visto cómo mi niña herida me arranca el teclado y comienza otra vez a contarse a sí misma desde su papel de víctima.  No la censuro. Ahora, la reconozco. La abrazo con cariño, discuto con ella, nos peleamos y nos volvemos a reconciliar. La necesito conmigo, así como ella requiere al mí adulto que la acompañe en su viaje.  De esto se trata.

Ayer fui a tomar un café con un par de amigos. Sí, café. Quién lo diría. Yo, el café y el té lo tomaba en casa. La mayoría de mis salidas, desde mucho antes de mis 30, casi siempre incluían alcohol. Ya hablaré de este tema también, por supuesto. El alcohol secuestró por mucho tiempo los mejores momentos de mi vida. Secuestró a mi papá, lo viví con parejas, me llevó a lugares horribles y amplificó de manera grotesca todo lo que me lastimaba; mis heridas primarias, mis miedos, lo que nunca aprendí a manifestar, comunicar o sentir. De manera inconsciente lo convertí en el driver para evitarme, y como no, me ayudó en momentos a ser más sociable, menos insegura y hasta más sexy. Pero no quiero hablar de esto, por ahora. Todavía están los muertos en el campo de batalla y el inventario sobre los restos del naufragio no está completo. Este tema merece su propia página en esta bitácora. Aún me toca contemplarlo, trabajarlo y escribirlo.

Pues sí, café.
Uno de los consejos de Laura, es que acceda a  socializar con gente que sé que no me invitará a beber o a fumar cigarrillos. Trabajar mi dependencia incluye un amplio rango de conductas adictivas al acecho, ya sean vicios, personas o emociones. Sin embargo, a pesar de la vulnerabilidad, no es un momento para aislarme. Ahora más nunca, debo intentar hacerme de actividades que me saquen de casa. Los perritos al parque, correr, ir a un museo, etc.

Poco a poco, sin obligarme, pero sin evitarlo. Uno de los amigos, a quien no veía desde hace tiempo, me comentó que estaba muy delgada, pero que me veía bien.  "Me siento bien", me escuché, sorprendida. Y ese espaldarazo que me regalé me bastó para convencerme de que no sé cómo, ni cuándo, pero voy a estar bien.

"Sí, pero tienes la mirada como ángel caído", reprochó el otro.
"Pues yo espero que sea como el ángel caído de Cabanel", rematé. Y nos reímos. Sólo yo sé todo lo que se mueve por dentro de mí, ahora mismo. Por supuesto, mis ojos no pueden mentir. Pero si estoy triste ya no es porque me crea que estoy deprimida (sí, ese concepto también lo tengo en revisión), es porque estoy despertando. Y como todo despertar, duele.

Perdonar y perdonarse

Estoy terminando de leer a Mario Guerra. Me traje la captura de la página en la que estaba hace rato, para que no olvide lo que significó para mí el leer su concepto acerca del perdón a sí mismo. También sé que debo volver al capítulo de la autoestima, uno de los más trascendentes en esta lectura. Este del perdón ha sido muy duro, pero revelador. Incluso, hasta el punto de crear un espacio para la paz que no tenía quién sabe desde cuándo. Los ejercicios terapéuticos de este libro son maravillosos. "Estar bien es empezar a vivir de otra manera a pesar de lo ocurrido". advierte Guerra Incluso, si esa persona a quien heriste, no quiere perdonarte.

Este también es un tema en tránsito pero vital para mí. Llevará su tiempo, lo sé. No obstante, ya no hay vuelta atrás. No era feliz siendo quién era. Menos podía hacer felices a otras personas.

En la visualización del perdón, vi a tres personas al mismo tiempo. Sé que debo repetirlo, para liberarme de culpas y mucha vergüenza con varias personas a lo largo de mi vida. Pero a estas tres personas, les dediqué con toda mi alma lo que me gustaría decirles alguna vez en su cara. Ojalá que la vida me dé esa oportunidad. Por lo menos de mi cabeza se fueron tranquilos y en paz. Todo a su tiempo.

Ejercicio: ritual para el perdón 

Esta es la idea que Guerra ofrece para la visualización del perdón, en su primera parte. La comparto, pues es bellísima y básicamente no la cambié en casi nada. Antes de la segunda parte, hay un ejercicio de visualización en el que ambas personas se liberan de capas oscuras de tierra seca y se ven llenas de luz. Así los vi yo. Y aunque esto no elimina el hecho de que tendré que aprender  a vivir con el dolor que causé, sé que algún día, quizás podamos conversar y cerrar esa herida.


Muchas veces he lastimado o he sido lastimada. A veces me he causado daño de distintas maneras. No ha sido mi intención sufrir o provocar sufrimiento, pero me he permitido que eso suceda. Esto, es como algo que comprime mi pecho, como un alambre de púas que rodea mi corazón y lo lastima cada vez que viene a mi mente lo sucedido.
Hoy quiero liberarme de esto sin dañar a nadie, sólo quiero pedir perdón y que todos podamos ser libres.
Hay una deuda que no puede ser pagada ni cobrada y eso no me alegra, pero ya no quiero pensar en ella por el bien de todos.

[...]

Hoy es una nueva oportunidad para ambos, un reinicio más limpio y ligero. Hoy te pido perdón por engañarte, mentirte, juzgarte, manipularte y herirte. Ya no quiero que tú lleves ese peso ni yo quiero llevarlo. Me habría encantado que las cosas fueran distintas entre nosotros, pero pasaron de la manera que sabemos y eso ya no lo podemos cambiar porque está en el pasado.
No fue mi intención lastimar y te pido perdón por eso. Quiero que estés en paz contigo y conmigo, como yo quiero estar en paz conmigo y contigo.
Gracias por estar aquí. Gracias por escucharme.

...

Mi acción de hoy fue pedir perdón, de corazón. Visualizar a tres de las personas más importantes en mi vida y decirles todo lo que siento. 
También medité. 
No fui a correr.  Hoy solo tendré 50 puntos :(

2019/03/23

Silencio


Las horas que preceden al día
se llenan de pensamientos sobre ti.
Sobre un nosotros improbable
perdido en el vacío que observo
con los ojos bien abiertos
y en silencio.


Llevo demasiados días
revisando imposibles
calculando paradojas
deseándote
soñándote
odiándote
resignada entre las sombras
y la distancia de mis sueños. 


Yo ya sé cómo termina:
Nadie gana esta contienda.

Nadie ama
nadie intenta
nunca más habrá un tal vez.


Dakmar Hernández, 2019.



2019/03/22

Acciones e intenciones II: El placebo





Laura es menuda. Menudísima, diría yo. No obstante, su temple y tranquilidad es contagiosa. Ya nos habíamos conocido unos meses antes, cuando la busqué para que me atendiera. El flechazo fue instantáneo: Tras una breve conversación telefónica, supe que era la persona en quien podía confiar el iniciar mi terapia. 

Hoy, ella me dio uno de los dos abrazos más reconfortantes que he tenido en estos días. El otro fue el de Myt, una amiga bella que acaba de llegar a mi vida y de quien me contaré en una próxima entrada. 

"Eres la única persona que aunque yo haga lo que haga, siempre espera que vuelva con ella", le dije, en modo chiste, apenas la vi en la puerta de su consultorio. Laura, con esa inteligencia que la caracteriza, me soltó, sonriendo, "Así que nos seguimos tratando a nosotras mismas con dureza, ¿no? ¿Es que no nos sirvieron de nada nuestras pláticas?

Hoy, conversamos acerca de la aceptación, en primer lugar. Y es que durante un tiempo, por supuesto que me tocará transitar mis etapas del duelo. Un duelo consciente, eso sí. Aceptar es un proceso duro, si se quiere, pues el principio que la regula, es asumir que ya nada será igual. 

En términos prácticos, un duelo es el proceso que vivimos para adaptarnos emocionalmente a cualquier pérdida. Es transitar la "muerte" (real o simbólica) de un ser querido. Por supuesto, tiene sus niveles y sus profundidades, pero en principio, es inevitable sentir que alguien murió y que ya no estará en nuestras vidas. 

Aceptar es eso: Asumir la realidad. Sentir en carne viva las emociones que nos desbordan. Es reconocerlo todo, la ira, la tristeza, la nostalgia y por qué no, el alivio. Es mirarnos como seres completos, con nuestras luces y oscuridades. Eso sí, sin mentirnos. Este es el primer estadio del duelo, y atravesarlo es inevitable.

Laura me puso algunos ejemplos cuando no queremos aceptar, y como ese no transitar por esta primera etapa y aprehenderla, nos llevará a repetir siempre los mismos patrones. No me costó ver mi realidad, la nuestra. No aceptar es no querer enfrentarte a tus emociones y que, como Casanova región 4, te pongas a cortejar a la primera chica que se aparece en Twitter, cuando no tienes ni dos semanas de haber terminado con la mujer que decías que amabas. Ese miedo de conectarte con tus emociones, te lleva a buscar un reemplazo inmediato, y evitar sufrir o permitirte sanar completamente. Cualquier persona madura, se tomaría su tiempo para estar bien y luego, ¿por qué no? lo intentaría nuevamente con alguien completamente nuevo y distinto. Es nuestro derecho amar y ser amados.

No aceptar, es jugar a la vampira trasnochada y lanzarte a los brazos de un tipo con el que ya sabías que no tenía que pasar nada, nunca más. (Y así se lo habías hecho saber, además). Como si no bastara el númerito, hundirte aún más y ocuparte de promocionarlo desde la rabia, sí, para que el ex que te estalkea en tus redes  se entere, ¡de una vez por todas!,  que ya lo "superaste" todo en dos días.  Yeah, right. No aceptar es buscar un placebo en forma de dildo emocional que te impida conectarte con el huracán que se desató en tu pecho, y que prefieres adormecer, a ver si por suerte desaparece. 

Inválidos emocionales, con mucho miedo. Para superar una ruptura hay que reconocer y reconocerse, pero sobre todo, asumir que hay que enfrentarse a las emociones, a la historia de esos mecanismos de respuesta y a las causas con todos sus síntomas. Porque de eso se trata todo, de sanarte completamente y de una vez.

No me engaño. Por supuesto que esperaba que me dieran sólo una lista de tareas. Laura trabaja con algunos principios de William Worden, así que parte de mis expectativas era que me activara, ¡PUM! y así pudiera concentrarme (o distraerme) en otros asuntos. Me duele, claro que me duele y lo extraño, así que preferiría no sentir, ni pensar. Pero esta vez, se terminó. Y eso es, simplemente, real. Por eso, nada de paliativos por parte de mi querida terapeuta. No. Esta vez, junto con la lista, hay misiones donde estaré yo conmigo, trabajando cada etapa, comprometiéndome y avanzando. Sin  trucos, ni atajos. Qué miedo, jaja.

Algo realmente revelador fue conversar sobre el apego y las proyecciones. Fue más fácil para mí, hacer una lista de cinco sentimientos que me unían a mi ex pareja, como el drama,  los celos y el conflicto,  -entre otros-  en vez de poder cerrar una lista de cinco intereses en común. Otra puntada en el pecho. Dos personas con dificultad de aceptar quiénes son y de dónde vienen, quizás no tengan tanta probabilidad de éxito frente a un compromiso. 

En mi lista de tareas inmediatas hay cosas durísimas que debo abandonar. Mis herramientas para aislarme, mis maneras de sedarme o evadir, mis redes sociales y cualquier intento de buscar información sobre mi ex. Nada de "discutir" desde cada frente.  "Él también está sufriendo, y buscará hacerte daño, porque  está evitando su propio proceso de sanación", me asomó Laura. "Claro que está concentrado en  encontrar ya a una sustituta "mejor "que tú, más "valiosa" que tú, la "mujer perfecta" y restregarte en la cara que anda "enamorado y feliz" en tres días. Si de verdad no le dolieras, no andaría haciendo eso en una red social para que tú lo  sepas; pero sabe que lo vas a leer. Bullshit, querida. Él no acepta conectarse consigo mismo. Su soledad lo abruma. Tiene miedo a sentir y a reconocer  su parte de responsabilidad en todo esto. Es su decisión. Ahora que ya sabes a qué responde ese comportamiento, ¿qué vas a hacer?", me espetó.  

"Respeta su proceso y aléjate de eso. Se terminó".

Auch. La epifanía.  Yo también me siento así en muchos aspectos. Yo caí en ese mismo acto de estupidez unos días atrás, y al recobrar el sentido (y la sobriedad), me sentí una pendejaza.  Así es nuestro juego macabro de evadir, confrontar y provocar desde el dolor. Sin sanar, ni crecer.  Pero bueno, a asumirlo, sin culpa. Reconocer cómo actuamos, me ayuda a desvincularme emocionalmente del aquí y el ahora. Es su proceso, no el mío. Le deseo mucha suerte. 

Antes de irme, Laura me dio un consejo valioso: "Siente y acepta todo lo que sientes. Rabia, tristeza, soledad, alivio, felicidad, lo que sea. No salgas con nadie. No ahora". Una persona mentalmente estable y madura, jamás buscaría salir con alguien después de una ruptura tan reciente, ya me queda claro. Vaya que perdí mucho tiempo en comprender que no es el clavo, es el miedo a quedarte a solas contigo mismo. Para mí, esa fue siempre la receta, sustituir y no comprometerse, nunca.  "Reconócelo todo y no te quedes allí, escríbelo. Del reconocimiento de las emociones, de tus fallas y defectos, de tus acciones, depende que puedas pasar a la segunda etapa del duelo.  No te traiciones, ni te mientas". Bueno, aquí estoy. No es lo más lindo del mundo, pero acá estoy.

Mi amiga Myt me recomendó una peli maravillosa que voy a ver justo ahora,  Soltera codiciada. No acepté invitaciones para salir, pues eso, porque soy una soltera codiciada que no está disponible. Porque al fin y al cabo, tengo una herida abierta en el pecho que necesito convertir en una cicatriz. Porque extraño a mi ex, y para superarlo, debo aceptar. Aceptar todo lo que soy, lo que he hecho, bien o mal, pero también lo bonito que he sentido y todo lo que me hace sentir orgullosa de mí misma.

Mi acción de hoy es una: Disfrutar de mi soledad sin placebos. Retomar un viaje súper lindo y transformador que pausé porque así lo decidí. Pero acá voy, con todas las ganas, y la libertad plena. Siento que esto fue necesario para encontrarnos, reconocernos y asumir todo eso que hay que trabajar dentro de nosotros mismos. Por eso, agradezco que hayas sido mi espejo. Por favor sigue tu camino, que seas muy feliz. 

Aceptar la soledad es un paso muy valiente. 100 puntos para mí.

Acciones e intenciones I: Majadera



-Majadera. Eso es lo que eres tú, chica.

...

-¡Claro que no! Chillé. A ver. ¿Cómo se atrevía a decirme eso mi mejor amiga,
-quien me conoce desde los seis años, por cierto-,  en medio de mi más
contundente relato de víctima de las circunstancias?

-Malgradecida, si prefieres.  

-¿Cómo? Le respondí, indignada. No hay nada más mortífero para una
Drama Queen que le interrumpan el storytelling. Aún me faltaba contarle
las estupideces  que había hecho totalmente ebria, que mi ex ya andaba
coqueteando con otras, que ya no era la reina de su timeline (excepto para los insultos),
que la gente, sí, ¡toda la gente! me odiaba, y que yo, pobrecita, alma perdida,
era el objetivo de una inmensa conspiración mundial en mi contra.

-Bueno, el que busca, encuentra. ¿Qué haces ahí, perdiendo el tiempo, buscando lidiar
con el mundo de afuera? El tema eres tú, por dentro. No los demás. Ya sé por dónde
vienes. Estás deprimida. Ya esto lo hemos hablado tantas veces…

-Todo está mal para mí, ahora mismo. Musité.

-Ayy nooo, mija. ¿Viste? Eres una majadera y malagradecida. Te conozco, pajarito.
Estás viva, eres hermosa, cariñosa, de buenos sentimientos,solidaria, dedicada,
fiel; -sí, pendeja, no te rías-  que a la única persona que le eres infiel, es a ti misma.
Tienes todo el derecho a sentirte mal, es parte de un proceso de reconocimiento
interior por el que debes atravesar, cortar de raíz con hábitos y gente que sabes que
más que ayudarte a salir a flote, te hunden en el pantano. Autodestruirte y conmiserarte,
solo es parte del espiral.

Buscar que te hagan daño, una expresión vívida de la culpa y el odio que sientes hacia
ti misma. ¿Sabes por qué? Porque sabes, que en el fondo, eres una de las personas con
más luz que has conocido en tu vida. Y esa personita olvidada, está luchando por salir
de esa jaula que le has impuesto con todas esas ideas erróneas que has asumido como
código vital. A ti se te olvidó quién eras, pero yo sé exactamente quién eres tú.

-No sé qué hacer… Insistí.

-Reconocer es un gran paso, pero no te puedes quedar allí.
Busca ayuda profesional, cambia de hábitos, reiníciate. ¿Y tu terapia?
¿Qué pasó con tus pendejadas de tus dietas verdes, los cuarzos, caerte como pendeja
corriendo en el bosque, el yoga  y tus meditaciones?
A esta altura, ya te hacía discípula entregada de Coelho con batica blanca y
sandalias, marica. Qué insoportables tus prédicas de amor y perdón…
¡Nooo, qué ladilla! Pero, ¿sabes qué? Prefiero a esa mujer que busca
incesantemente mejorar y estar en paz, que a la pendeja que se sienta a llorar
en una esquina, llamando a sus amigos para que la rescaten de ella misma.

Río. Nadie como ella para ubicarme. Es brutal como me corta el Ollantay y
en medio de mi quejadera, me hace llorar de la risa.  ¿Quéee? ¿COELHO?
Coño, mamita, qué bolas tienes tú.
¡Yo nunca he sido fan de Coelho!

-Bueno mana, ¡no creo que con Osho te hubiera ido mejor! ¿No viste el documental
en Netflix? Mira, carajita. No te hagas la pendeja.Tú sabes muy bien a qué me refiero.
Si hay gente que no te quiere perdonar, perdónate tú. Sacúdete esas greñas,
bate el culo ese enorme  que tienes, y párate frente al espejo.
Deja de quejarte, deja de ser tu propia víctima.
Porque nadie, mi niña, nadie en esta vida, te está jodiendo.
La única persona que tiene el poder de hacerte todo el daño,
pero también todo el bien, eres tú.

-Ya me estás regañando. Mira, le acabo de mandar un mensaje a mi terapeuta,
para que dejes la vaina.

-¿Viste? A eso le llamo yo, mover el culo express. 100 puntos por eso.

-Seguro me va a decir que empiece a escribir otra vez un diario,
con las cosas que me pasan todos los días o cuando me provoque,
pero que lo haga, hasta convertirlo en un hábito. Me sirvió como exorcismo,
estuve bien durante un tiempo, y…

-¡No, negra! Ahí vas otra vez a recriminarte por las cosas que no “has hecho bien”...
Hagamos algo, comencemos por esta conversa. Esta va a ser la primera entrada de tu diario.
Regálame el placer de guardar esta conversación para mostrársela a tu yo de aquí a un año.

-Ok. Me imagino que me voy a querer matar cuando lea esto, pero hagámoslo.
Solo me faltan las acciones. Cada texto, debe cerrar con acciones e intenciones.

-Esas te tocan a ti, negrita. Te amo. Ya “pare de sufrir”.

-Va:

1. Perdonarme. Mis errores no me definen.
Perdono a todo el mundo, perdono mis experiencias pasadas y agradezco cada una (y a cada uno)
por sus aprendizajes.


2. Romper hábitos que me debilitan, que me llevan a lugares que ni siquiera disfruto.
Amplificar el dolor y flagelarnos,  es una de las cosas más estúpidas que
podemos hacer contra nosotros mismos.


3. Meditar. ¿Acaso tengo que explicarlo?



4. Aceptar con humildad, y no desde el ego, que hay cosas que simplemente, no tienen solución.



5. Agradecer. Debí comenzar mi lista por aquí, pero no pienso traicionar mi proceso.