2007/12/09

Ver para creer y sentir



Un amigo librero me comentaba que una librería la hacen los lectores, los amigos, los amantes que vuelven, los esperanzados, los sedientos, los apáticos y los que no saben lo qué quieren. Forzando un poco la imagen, un blog también se construye de los incondicionales, los curiosos, los que se acercan, invaden, asoman con timidez o con presumida indiferencia, los que no necesitan comentarte nada, los que te reprochan ausencias o algún descuido en la forma.


En mi caso, me resulta conmovedor y estimulante que este espacio, dedicado a plasmar visiones tan subjetivas sobre la creación literaria de otros me brinde amistades, conexiones remotas, hallazgos, lectores entusiastas y ciberamig@s. Claro, también me resulta un poco desconcertante (y hasta amazing) la visita de algun@s bloguer@s o visitantes a quienes descubro en mis estadísticas y que, honesta y definitivamente, me producen interminables momentos para sonreír. Leerme forma parte de sus perversiones ocultas, de un espionaje que denota la humanidad que reviste cada uno de los actos que ejecutamos como seres irremediablemente humanos y de los que humanamente nadie se escapa. Gracias, gracias, gracias. Su ciberpresencia me obliga cada día a ser mejor. Lo digo y lo repito: aunque el interés (en algunos casos) no sea mutuo, bienvenid@s a este espacio. No dejen de visitarme y vuelvan pronto. Gracias por su visita.

Otro año más

Resulta inevitable conversar acerca del fin de año, hacer balances, trazar proyectos y asumir esta época del año como inicio o clausura de actividades o ciclos. Por mi parte, lejos de reflexionar, preferí echar mano de los archivos de mi cámara y aventurarme a realizar una selección de imágenes compiladas durante este año y que me resultan bitácora apetecible a la que echar mano para reír, suspirar y jugarle truco a la memoria, que a veces se empeña en mostrar su versión sin contrastes. Por supuesto que arranco con diciembre, así que mejor búsquense unas cotufitas, que el mes recién comienza.


Mensaje institucional


Nada es. Todo fluye. No lo inventé yo, que hay que pasearse por los griegos y entender que empeñarse en la inmutabilidad de la historia, de la gente o las circunstancias no es un capricho, es ignorancia. Mejor dejarse llevar y ver hacia adelante, dejar de ver a los otros (o atacar a los otros, que hay que recordar de tanto en tanto que ningun@ es invulnerable al dolor, la pérdida o la desgracia y mucho menos infalible) y empeñarse en ser felices, (mojando las barbas) en vez de dar tanta lata.

Mejor imitar a los niños, digo yo, para quienes un caramelito de piñata puede significar la felicidad en toda su extensión.
Pregúntenle al Joaco, a quien capturé mientras vigilaba cámara en mano a mi hijo y a mis sobrinitos durante el despojo de un tesoro de piratas. Esta es una de las expresiones de felicidad más sublimes que me ha tocado felizmente presenciar y disfrutar.

Felices fiestas.




De la imagen supra:
Ro, el cumpleañero, en la piscina de pelotas.
De la imagen infra: El Joaco y su hallazgo.


2 comentarios:

Juliana dijo...

Amiiiiiiii... chama... me gusta eso de ponerse enla actitud de carajitos y mucho más en estos momentos de navidad y fín de año en los que uno tiende a ponerse en una de nostalgias y tal.
Gracias, chama por estar allí. En mi balance personal estás en la sección de ganancias ... y lo mejor está por venir!
Un besote y todo lo mejor. Felíz navidad!

Dakmar Hernández de Allueva dijo...

Wow, gracias, Jul. Qué bueno tenerte cerca y contar con tu apoyo y con tu cariño.
Pues que así sea, amiga.
Que la vida se empeñe en sumar, sonreír, crecer, lograr y celebrar.
¡¡Feliz navidad!!