2008/01/26
2008/01/25
Trazos y trozos de historia
Cada vez que Sebastián me captura dibujando me pide que le haga a algún personaje o anuncia que él pondrá color a lo que yo esté haciendo, sin importar lo que esté haciendo. Tengo siete (casi ocho) años (des)aprendiendo a dibujar muñequitos, comiquitas y cualquier otra cosa que se le pueda ocurrir al solicitante en cuestión; cuando estaba pequeñito me soltaba con toda naturalidad: "Toma mamá, dibújame a Purohueso y a Mojo Jojo que están en un parque con las chicas superpoderosas jugando con Bob el constructor..." Ahora, las solicitudes son otras: "cómo hago el brazo, dibújale las rayitas de la máscara a Spiderman, que yo hago lo demás". Eso, por supuesto, sin contar las tareas y los dibujos al final de cada actividad: "mamá dibújame un campo de fútbol donde la gente grite goool y yo soy de Italia y ganamos". No sé si efectivamente respondo a las líneas, las dimensiones o a la perspectiva; para mi hijo yo dibujo fenomenal y eso basta.
Andrea, coming soon
Ahora que terminaron las clases, entregados los trabajos, la tesis y finalizadas las sesiones en nuestro magnánimo Salon Rojo, se vislumbra un nuevo ciclo de actividades, incluida, claro está, la llegada y estadía de Andrea. Aunque inicié la bitácora de la chica en cuestión, cuando me regalaron el Diario para niñas su minuciosidad con mínimo esfuerzo me cautivaron por completo y ahí he pasado raticos pegando, recortando y dibujando: que Andrea pueda tocar y ver con sus propios ojos su microhistoria y me haga preguntas como el Sebas, es una oportunidad imperdible para echar cuentos y recordar en colectivo. No obstante, con la complicidad del hermano mayor hemos estado armando trazos para el Diario, la bitácora y otros detalles, como la tarjeta de navidad que enviamos a cercanos y querid@s en diciembre pasado y otras cosillas por ahí.
Sebas, contra cualquier pronóstico, más allá de sentirse celoso o ansioso se posesionó de su papel de hermano mayor, selecciona juguetes, opina acerca de cada uno de los regalos, me da consejos, habla sobre situaciones teñidas de futuro y cómo piensa resolverlas para el bienestar de su hermanita. A mí, en cambio, cero angustia por el remake de cólicos o vacunas, me parte de la risa cuando veo comerciales de barbies o ponys, pienso en la catarata de ropa rosada y en sacarle los gases a las muñecas: llevo mucho tiempo tratando de descifrar a Dragonball Z, viendo hasta el cansancio Piratas del Caribe y Spiderman 3 y participando como colaboradora entusiasta en una colección de Star Wars donde aún no figura Leia.
Aún no me convence la idea de que volveré a cantar a Barney. Mientras tanto, sigo dibujando.
2008/01/22
2008/01/19
Apuntes para un aspirante a lexicógrafo

Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.
Albert Einstein (1879-1955)
Saludito de rigor
De la escuela de Letras de
Por una extraña y afortunada sucesión de hechos coincidentes ese temor se fue diluyendo, y el lenguaje se volvió amable y las palabras, seductoras: enlazadas como cerezas en una fuente plena como la que ofrece un sonriente Álex Grijelmo.
Formar parte del Programa de Estudios Avanzados en Lexicografía resultó, en sí misma, una historia lineal sin subtramas o conspiraciones del destino. Gracias a una compañera de trabajo me enteré de la existencia del postgrado y un día, después de admitidos los papeles y realizados los trámites de rigor, me encontré frente a frente con un señor de mirada firme, boca líneal ligeramente curvada hacia arriba en gesto de kuroi y frases breves, como sentencias, como aquélla que sin variaciones en su emisión de voz me soltó sin contemplaciones “ésta no es labor para diletantes”.
De aquella minúscula oficina del piso 1 salí sintiéndome, por supuesto, no sólo diletante, sino con una puntada de miedo justo en la boca del estómago que aún no cesa.
El único consuelo, parafraseando a Disraeli, (1766-1848) parte del reconocimiento de las debilidades: “ser conciente de la propia ignorancia es un gran paso hacia el saber”.
Para el lector común, un diccionario es un producto editorial con características específicas de lenguaje y distribución de la información que puede reconocer desde que abre sus páginas: palabras distribuidas en orden alfabético, información en columnas, términos guías en la foliatura, dibujos, láminas, una fuente tipográfica característica. Para realizar la búsqueda, el usuario sólo debe conocer la ortografía de la palabra. Conviene, entonces, que el diccionario comunique una información veraz, que, siguiendo la idea de Ortega y Gasset, delimite los predios de la verdad; que sea fuente de un mensaje que no se desvirtúe con observaciones, ideologías o con informaciones que en nada atienden al lector y que, como hemos dicho, desvirtúan la misión del texto de consulta: resolver una duda.
El 25 de noviembre de 2006, el profesor Colmenares nos invitó a elaborar un artículo lexicográfico (una definición) que diera cuenta del lema refresco. Confieso que retumbaron en mi cabeza frases que le adjudicaba al “lenguaje del diccionario”, como “dícese” o “voz que se usa”… Ahora, después de unos cuántos meses, me alivia el no haber cometido ese disparate, al menos:
Refresco: Bebida gaseosa compuesta por agua carbonatada y colorante que se usa para quitar la sed y en algunos casos como artículo de limpieza o desinfectante.
Apostamos entonces al estudio del lenguaje pero también a sus variaciones, a incluir en la definición los rasgos pertinentes, estableciendo como punto de partida una metodología rigurosa y la coexistencia de las variaciones y el uso, los rasgos sémicos y constitutivos, además de otras informaciones relacionadas con la geografía lingüística de las que se pueden obtener datos valiosos.
Dice Colmenares del Valle que hay que sentir la vida con dedicación, honrar la vida para que sea un instrumento adecuado para el trabajo, por muy utópico o quijotesco que nos parezca el propósito del mismo. Así mismo, existen repetidas referencias a lo largo del curso que nos remiten al ansia de perfección de la que habla Henríquez Ureña, como única norma que guía nuestro trabajo.
de malentendidos que pueden aparecer como verdaderos detonantes y equívocos históricos, cabe imaginar cómo podían haberse evitado algunos de estos episodios si se hubiese contado con un buen diccionario a la mano. Luego, un lexicógrafo venezolano bien puede deleitarse con estos entuertos lingüísticos, que bien serían la delicia y el numen para interesantísimas veladas narrativas o como material para una novela historiográfica, como bien lo han documentado especialistas como Barrera Linares, Francisco Javier Pérez o Fedosy Santaella, entre otros.
Sin embargo, resulta desolador el hecho comprobado de que algunas editoriales especializadas o no en diccionarios, prefieran invertir grandes cantidades de dinero y tiempo en reeditar o fabricar productos editoriales de aficionados o especialistas en áreas del conocimiento; antes bien que podrían reunir en un grupo de trabajo editorial a lexicógrafos y otros especialistas en el manejo del discurso, la lengua y la información.
2008/01/12
Rapsodas en el barrio
Producto de los talleres de Arte Joven realizados en la Fundación Tomillo, el patrocinio de la Fundación Coca-Cola y la colaboración de la Sociedad General de Autores y la Fundación Empresa y Sociedad, el pasado mes de diciembre se realizó la presentación del CD Rapsodas en el barrio, un proyecto en el que quince chicos y chicas trabajaron sendas composiciones a ritmo y sentimiento de hip hop basándose en los textos de poetas clásicos como Góngora, Zorrilla, Arcipreste de Hita, Quevedo, Sor Juana Inés de la Cruz, Espronceda, Carolina Coronado, Shakespeare, Castillejo, Lope de Vega, Tasis y Calderón de la Barca, entre otros.2008/01/11
Wikilengua en español
Ayer se presentó en Casa de las Américas la wikilengua del español, un site interactivo y participativo sobre la lengua española, diversidad, gramática, ortografía y estilo -ojalá no descuellen los mismos desatinos e incongruencias que la wikipedia- que cuenta con el empuje de la Fundéu BBVA y la participación de la RAE.Me enteré por el flaco, que vio la nota en el telediario de la tve. Admito que me atrapó la sección referida al léxico, así que este fin de semana dedicaré algún tiempito a navegar y conocerla mejor.
Para más info, las notas de Reuters
El País: Nace la Wikilengua para resolver dudas sobre el uso del español
Clarín: Nace la Wikilengua, un sitio para despejar dudas sobre el uso del español
ABC: Wikilengua: una para todos...
El mundo: Nace la Wikilengua para compartir los conocimientos del español en Internet
2008/01/09
La palabra: problema particular
Escribe, sí, pero de lo que yo hago y sólo como lo hago yo
El Diccionario de Autoridades (1726-1739) estableció fijar el idioma e impedir la “descomposición” de la Lengua. En su criterio normativo y prescriptivo, se evidenció el purismo desde el que se concebía el registro y la norma. Según Lázaro Carreter, el casticismo como norte del estudio del léxico pretende (aún) resucitar el pasado lingüístico nacional: “El purismo no es otra cosa que la faceta negativa de esta actitud destinada a rechazar la intromisión de vocablos nuevos, procedentes de otras lenguas o de creación personal”.
Este carácter normativo se erigió como metodología de trabajo y elaboración de los repertorios lexicográficos y vocabularios. El diccionario, antes que cualquier otro producto de carácter editorial, es una praxis que trasciende su función de libro objeto para convertirse en un objeto con valor social, un “objeto sociocultural” como lo definió Dubois.
Desde la Academia, y luego con el DRAE, el diccionario más conocido y erigido como reflejo fehaciente de la norma, se popularizó la creencia de que las palabras existen y se ajustan al uso debido si están contenidas en sus páginas. Si por el contrario, no existe, que es el término que se emplea comúnmente para señalar a un vocablo que no está documentado o cuya acepción no responde al criterio que se esperaba, entonces pareciera que es mejor enmudecer antes de pretender de nuevo el uso de esa palabra que no está aceptada.
¿Aceptada por quién? “Limpia, fixa y da esplendor”. Explicar la máxima que acompaña a la Academia sería tautológico. Para Dubois, la función de un diccionario es definir la norma lingüística: “el diccionario autoriza palabras, construcciones y sentidos, integrándolos en el `uso´ de la comunidad”. Fuerza de ley, acto de fe. Finalmente se comprueba lo que en ocasiones hemos llamado, parafraseando a Casares, el “didactismo” del diccionario: por un lado, enseña, más allá de socializar un significado, o como afirma Calvo, resuelve no sólo dudas semánticas, sino ortográficas, aunque en el lector deba existir una prefiguración de la escritura de la palabra antes de otear sus páginas. Por otro lado, el diccionario regula: el diccionario se convierte en garante y guardián del uso, so pena de creer entonces que las ausencias y las fallas son de la Lengua, más que del libro consultado o reverenciado.
Para Rey-Débobe, el diccionario no sólo enseña las informaciones que transmite directamente sobre los signos y las cosas, también hace uso de otros medios que aparecen más o menos escondidos en sus páginas. “Por ello, la fuerza social que pueden alcanzar las obras lexicográficas lingüísticas o no, como en el caso de la Enciclopedia francesa”.
En la lexicografía contemporánea no sólo se enriquece el pasado, si no que también se comprueba y se elimina lo inservible, afirma Casares. “En este sentido, nuestra Academia ha sido, en su proceder, modélica, por más que existan en sus diccionarios laguna o fallos, fácilmente explicables”. Lo de fácilmente, lo subrayo y objeto. Ya dedicaré espacio para este tema más adelante.
Sobre la definición de definir y lo definidoPara Lázaro Carreter el diccionario da cabida a todas las palabras y a todas sus clases. El contenido de cada entrada, afirma, “tiene carácter sémico, no es una cosa: los elementos inventariados tienen el carácter de elementos de la lengua”. La definición supone el análisis sémico. En el sentido amplio de la concepción de una definición, lo ideal es incluir informaciones de tipo morfológico, etimológico, pronunciación, niveles de la Lengua, elementos diatópicos (mas no diastráticos) y toda la información posible que pueda atender al usuario del diccionario y que facilite su consulta.
Fernández Sevilla opina que para exista una definición adecuada no podrán faltar los rasgos sémicos constitutivos, los opositores y los diferenciadores, además de sus posibilidades combinatorias. “La definición, -continúa- es un predicado de la voz de la entrada en el que están presentes esas condiciones, y suele tomar la forma de una fase endocéntrica equivalente en el plano gramatical del término que figura en la entrada”. Resulta necesario entonces incluir en la definición ciertas informaciones enciclopédicas, locativas y temporales frecuentemente, buscando no desasistir al usuario en su búsqueda.
En realidad, el usuario del diccionario, en raras ocasiones, es un especialista; luego, los diccionarios no se generan a partir de la existencia de lectores especializados. Sin embargo, el lector común la mayoría de las veces ni siquiera ha reparado en la guía del usuario o en las abreviaturas. El usuario que acude a resolver una duda, pareciera, en algunos casos, una víctima a la que contribuye su propio desconocimiento de la herramienta. Si frente al DRAE existe una vastísima cultura de reverencia, resulta lamentable imaginar el panorama en el que ubicaríamos a consumidores de productos plenos de repertorio lexicográfico que responden a criterios editoriales o amores furtivos de diletantes, más que a labor de especialistas.
La destreza científica del lexicógrafo
Así como los usuarios comunes de los diccionarios meten en un mismo saco y confunden nominalmente al léxico con vocabulario, gramática con lingüística y semántica; convierten a una fuente de consulta en ente rector de las convenciones y los usos. Para Bosque, el desconocer la utilidad del diccionario es sesgar el enriquecimiento y perfeccionamiento de la expresión idiomática, que no es si no “el soporte y medio de su facultad de raciocinio, que le permitirá, entre otras cosas, el desarrollo de su propia libertad”.
He ahí una de las tareas del lexicógrafo. Proporcionar medios e insumos para generar materiales didácticos, más allá de la norma y las restricciones, mientras evita la prescripción como génesis de su investigación. Predicar contra la falsa creencia de que las palabras mueren o que la lengua se degenera. No está fácil. La pregunta es la misma: ¿desconocer al DRAE? No, no lo creo. Conocer y elegir, respetar el uso ante la convención en algunas ocasiones.
Tampoco se trata de un esfuerzo mimético por revivir el lenguaje, so pena de sufrir la tragedia de Funes, el memorioso funesto que de manera magistral retrató Borges en uno de sus relatos. Existe una metodología cuyo origen se debe a la Academia y que ha permitido desarrollar una línea coherente de investigación y tratamiento del léxico, además de la elaboración de artículos lexicográficos. Si algo advierte el cartel de entrada es que la lexicografía no es labor para diletantes.
La ampliación de las líneas de investigación referida a los usos regionales y particulares vislumbra el camino para quienes trabajan con y sobre el léxico; para ello resulta indispensable incentivar el trabajo de manera coherente con criterios estadísticos y fundamentados, mientras atendemos a la norma, en la mayoría de los casos, sólo para referencia.
2008/01/08
2008/01/04
Un coctel sin acento, por favor*

Roberto García y María Teresa Genisans**
Día normal
Para quien ejerce el trabajo de corrección y edición, cada texto susceptible a modificación (ortográfica, tipográfica, ortotipográfica o de estilo) implica el poner en tela de juicio todos los conocimientos adquiridos, y, al mismo tiempo, echar mano de todo lo aprendido, visto, saboreado, escuchado y vivido para lidiar con el campo inasible de lo metalingüístico. Como quien recibe en herencia un mito enriquecido por la tradición oral, creemos o confiamos en que el mejor aliado para esta tarea es, sin duda, el diccionario. Uno bueno, por cierto.
Los que lidiamos día a día con el lenguaje, (¿quién no?) sabemos que hasta en el mejor de los casos el diccionario no “responde” o el “concepto” se ajusta a un ideal de significado que en vez de salvarnos, enreda o abandona. Interesante. ¿Qué buscamos en el diccionario? ¿El registro (uso) o la norma (cómo debe usarse)? Sea lo que haya motivado nuestra búsqueda y parafraseando al doctor Colmenares del Valle, acudimos al diccionario para resolver una duda. Así de simple.
¿Dudar?, quizás
Hace unos añitos tuve la suerte de formar parte de un equipo de investigadores, antropólogos y editores en torno al desarrollo de una base documental concerniente a patrimonio. Para cuando nos integramos a este ambicioso proyecto, aún se discutía sobre usabilidad, interfaces, recopilación, diseño y manejo efectivo de la información.
Tarea nada sencilla nos tocó a los editores, al enfrentarnos con la necesidad de generar una plantilla para elaboración de fichas a partir de un modelo propuesto por los técnicos. No fue fácil concebir un modelo de redacción, pero entusiasmados acudimos a un proceso de “cambiar el caucho con el carro rodando”. Con aciertos y desaciertos, claro, instrumentamos pautas orgánicas frente al vacío de precedentes, fórmulas arquitectónicas o en el peor de los casos, de la inexistencia de una metodología adecuada a este propósito.
En realidad, ahí no estaba planteada ni de anteojito la peor de las dificultades. El encontrarnos con términos diatópicos y diastráticos como casabe, cazabe, sapoara, zapoara, hallaca, hayaca, jojoto, manjar y bienmesabe, dulce de leche o dulce e´leche, entre muchos otros, evidenció, por una parte, la ausencia de un corpus que dé cuenta de nuestro ámbito lingüístico. Por otro lado, nos hizo comprobar la inconsistencia o inexistencia de estudios pormenorizados sobre nuestros usos, acepciones y voces venezolanas o americanas.
Cóctel o coctel
En las reuniones del equipo de producción editorial pueden superarse escollos semánticos y ortográficos gracias a las interminables discusiones sobre palabritas. En mi caso, me volví un poco obsesiva (lo confieso) con el uso normativo de /cóctel/ y la tendencia de colocarle el acento grave en vez de la entonación aguda, distinción acorde con nuestra competencia (habla). Llevé mi /cóctel/ bajo el brazo como caso a considerar y una de mis compañeras, una editoraza, me hizo ver la luz al final del túnel.
Si revisamos los artículos lexicográficos de ambos lemas en diccionarios normativos como el DRAE o el DPD, no hay duda del uso: ambos admiten en forma indistinta las dos grafías. Sin embargo, aún me enfrento con la resistencia de muchos en aceptar el “uso” de la forma /coctel/ en textos que me corresponde editar, y que van desde una simple invitación a una fiesta hasta el brindis post bautizo de un libro. Socialmente tenemos miedo a “romper” la norma, ajustándonos a la camisa de fuerza que implica lo que creemos prácticas correctas del lenguaje: aunque no hablemos de esa manera preferimos, en último caso, pasar por afectados y disfrutar del brindis sin tanta quejadera.
“Un cóctel es una fiesta durante la tarde, por eso derivamos la lexía compuesta `traje de cóctel´”, me comentó una compañera. “Uhm…” dije. “¿Toman cócteles o cocteles?...” fin de la discusión.
Luego, si existe la acepción "aprobada" de la palabra y el diccionario no registra las posibilidades "comprobadas" de uso, quedamos inermes frente a la duda. En mi caso, opto por no ser purista strictu sensu, y no rechazo de plano las posibilidades de innovaciones o usos “marginales”. Con lo que implican los tiempos de producción editorial, trato de atender a cada uno de los casitos con el mayor de los cuidados, buscando una síntesis que satisfaga ese cuidado por preservar,—ojo, no prescribir— usos, sin creer que atender a nuestras particularidades como hablantes significa atentar sin remedio contra la lengua o peor aún, contra las buenas costumbres.
* *En: El cerco del prejuicio en Lingüística y Educación
2007/12/26
Música para bebés: Babies go

Desde Pink Floyd hasta Soda Stereo, pasando por Coldplay, Beatles y Bob Marley, la colección Babies go pasa por contar con unas tapas preciosas de bebés que viajan en el submarino amarillo o bailan en la playa junto a Bob Marley. La lista de títulos no es nada conservadora: Abba, Queen, Madonna, Guns n´roses, Oasis, Aerosmith y U2 son sólo algunos de los más pop en la lista. Para pasearse por el versatil catálogo, pincha acá.¿Cómo resistirse a cantar a Calamaro, levantarse aullando Staring at the sun o leer mientras escuchas Hey you o Confortably numb? En la página no hay posibilidad de comprar online; así que si cuentan con algún panita argentino o algún conocido que ande por el Sur durante las vacaciones, aprovechen de mandar saluditos navideños... la dirección está en el site.
2007/12/09
Ver para creer y sentir
En mi caso, me resulta conmovedor y estimulante que este espacio, dedicado a plasmar visiones tan subjetivas sobre la creación literaria de otros me brinde amistades, conexiones remotas, hallazgos, lectores entusiastas y ciberamig@s. Claro, también me resulta un poco desconcertante (y hasta amazing) la visita de algun@s bloguer@s o visitantes a quienes descubro en mis estadísticas y que, honesta y definitivamente, me producen interminables momentos para sonreír. Leerme forma parte de sus perversiones ocultas, de un espionaje que denota la humanidad que reviste cada uno de los actos que ejecutamos como seres irremediablemente humanos y de los que humanamente nadie se escapa. Gracias, gracias, gracias. Su ciberpresencia me obliga cada día a ser mejor. Lo digo y lo repito: aunque el interés (en algunos casos) no sea mutuo, bienvenid@s a este espacio. No dejen de visitarme y vuelvan pronto. Gracias por su visita.
Otro año más
Resulta inevitable conversar acerca del fin de año, hacer balances, trazar proyectos y asumir esta época del año como inicio o clausura de actividades o ciclos. Por mi parte, lejos de reflexionar, preferí echar mano de los archivos de mi cámara y aventurarme a realizar una selección de imágenes compiladas durante este año y que me resultan bitácora apetecible a la que echar mano para reír, suspirar y jugarle truco a la memoria, que a veces se empeña en mostrar su versión sin contrastes. Por supuesto que arranco con diciembre, así que mejor búsquense unas cotufitas, que el mes recién comienza.

Mensaje institucional
Nada es. Todo fluye. No lo inventé yo, que hay que pasearse por los griegos y entender que empeñarse en la inmutabilidad de la historia, de la gente o las circunstancias no es un capricho, es ignorancia. Mejor dejarse llevar y ver hacia adelante, dejar de ver a los otros (o atacar a los otros, que hay que recordar de tanto en tanto que ningun@ es invulnerable al dolor, la pérdida o la desgracia y mucho menos infalible) y empeñarse en ser felices, (mojando las barbas) en vez de dar tanta lata.
Pregúntenle al Joaco, a quien capturé mientras vigilaba cámara en mano a mi hijo y a mis sobrinitos durante el despojo de un tesoro de piratas. Esta es una de las expresiones de felicidad más sublimes que me ha tocado felizmente presenciar y disfrutar.
Felices fiestas.
De la imagen supra: Ro, el cumpleañero, en la piscina de pelotas.
De la imagen infra: El Joaco y su hallazgo.
2007/12/07
Mejor lee: campaña para libreros y usuarios
Que lo disfruten... (si no puedes verlas todas, pincha en la imagen, vale?)
2007/12/06
Mierda

Nu. Ni pensarlo. No pienso contaminar mi espacio seductor con diatribas políticas, histerias o ataques catárticos. Este es un espacio para lecturas, bandas sonoras, placeres, pecados a voluntad y fenómenos del lenguaje. Por eso, hago una pausa pequeñita para referirme al hecho de la importancia inusitada del término mierda frente a la impertinencia de su uso y la defensa ministerial nada pertinente para validar la expresión generada por el presidente de
Sí. Impertinente, que no impresionable, por aludir al adjetivo que refirió el general Rangel Briceño cuando espetó: "Hay quienes plantean que
Pacatería cero
Aclaro: no soy pacata, y mucho menos con el uso del lenguaje. No tengo prejuicios con las groserías, esas recurrentes lexías estereotipadas que bien que enriquecen el lenguaje, generan encantadoras y humorísticas maneras de relacionarnos, nos identifican como hablantes, revelan trasuntos humanos y divinos de nuestro quehacer y quieran o no, forman parte de nuestra historia como entidad social y política. En El insulto en Venezuela, escrito por el docente, escritor y cultísimo investigador Francisco Javier Pérez, (Fundación Bigott, 2005) bien puede encontrarse una sucinta descripción de los alcances y los registros de los insultos que nos acompañan desde hace mucho tiempo.
Creo en las groserías como elemento revelador y articulador de atmósferas, como detonantes sabrosísimos para sintetizar y potenciar el sentido de quien las enuncia o despertar emoción en quien las recibe. Las uso en mis escritos, forman parte de mi vocabulario y la verdad, me abstengo, como cualquier hablante con sentido común, de hablar con estas expresiones altisonantes en espacios en las que éstas no son necesarias, ni pertinentes.
Victoria de mierda
Para Barrera, el hablante público adquiere entonces una responsabilidad que le sobrepasa.
Impertinente, que no por eso imposible de enunciar, de pronunciar, de repetirla hasta reír de cansancio, como provoca Fedosy en su Caja virtual. Impertinente por tratarse del discurso de un hablante público que bien que ha abusado de las jergas, las imposturas y los desacatos a las formas de tratamiento hasta convertir al lenguaje en trinchera o espada de Damocles, la mayoría de las veces. Impertinente por el efecto que causa y que se convierte no sólo en patrón lingüístico sino en modelo actitudinal, vademécum vital de un colectivo que aplaude y asimila cada palabra, cada gesto, trátese de escuálidos, pírrico, adquerir (sic) o lego, independientemente del contexto o la falta de información con la que se enuncie.
Para el Maestro Colmenares, la posibilidad de creación lingüística es infinita. Basta colocar sufijos, adaptar o bichar cualquier vaina para que aparezcan nuevas maneras de referirnos, expresarnos, enriquecer el habla, echar abajo el muro de la prescripción lingüística. Por eso hay varias maneras de escribir un mismo término, sinónimos, homónimos, polisemas, etc. Asumir posturas académicas y rectoras, ponerse a patalear por el uso de una u otra acepción resulta a esta altura tan vintage como hacerse la permanente o teñirse el cabello de rojo.
Prefiero el uso pertinente, el convertir a las palabras como aliadas, no como enemigas. Luego, la expresión del presidente durante un acto militar, transmitido en vivo durante el horario todo público, como expresión para tildar de abyecto y pusilánime el evento electoral del pasado 2 de diciembre, me resulta impertinente en grado sumo. Cada quien tiene el derecho de decir y creer lo que piense; eso es cierto. No obstante, más allá de la palabra está el discurso, el emisor, el contexto y los receptores: un esquema básico de la comunicación en el que todos los hablantes convenimos ciertas reglas del juego para poder seguir articulando y relacionarnos. Lamento la idea errada del “hablar claro y raspao” como expresión de la sinceridad o la franqueza con el abuso del poder o el irrespeto como norma convenida unilateralmente.
El colofón de Lara
Una pésima elección, si de defensas improvisadas se trata. Basta leer algunas (pocas) de las obras del Nobel Gabriel García Márquez para saber lo que le sucede a los generales que abundan en sus escritos. Luego, utilizar como argumento para validar el uso de una palabra a todas luces ofensiva por parte de un hablante público a partir de su presencia en una obra literaria no es impertinencia, es falta de conocimiento. Recuerdo como le fastidié la paciencia a mis primeros alumnos del Francia, por allá al inicio de los noventa, sobre las diferencias entre los géneros literarios, las normas del buen hablante y del buen oyente y las cualidades de un buen expositor. Creo que sin esfuerzo bien podrían en este momento hasta recitarlo de memoria.
A Sebastián, mi hijito mayor, procuramos no hacerlo partícipe de conversaciones políticas, ni de afectarle su merecida burbuja de felicidad y bienestar infantil en medio de tanta desazón estructural. Sin embargo, al pasar cerca de uno de los periódicos que revisaba el flaco, nos comentó con sus 7 años impolutos: “El presidente es grosero”.
Impresionante final
Existen estudios publicados y en proceso sobre la creación lingüística en este período de gobierno en nuestro país. Registradas están las creaciones diversas y las nominaciones que se han generado durante estos nueve años y que siguen contando, por cierto. De lado del gobierno y la oposición, las creaciones no son pocas, y quiéranlo o no, forman parte de nuestro acervo lingüístico, asentadas y en plena vigencia. Para no herir susceptibilidades, prefiero guardar mi listica para efectos académicos, so pena de ganarme una guerra a muerte con enemigos que nunca he tenido.
Lo que sí me gustaría comentar y dejar claro, es que esa posibilidad maravillosa de crear palabras, resemantizar y adornar, deformar y añadir, no responde a un ramalazo fugaz de la inspiración; ni a la majestad de un funcionario: la evolución del habla y las convenciones tienen sus propias reglas del juego… y los jugadores somos todos.
2007/12/04
2007/11/16
Despacho constituyente Los hermanos Chang
![[hada_17_de_otono.jpg]](https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEi2x7I9Q_mjtUd6zUz65MqSrQT7qnPpOWabMLU1_K3cc5yS8C3wjXoGyJtTyz0PTxHzTvu-qybgNMODfxy4ZWARZgNPeoIXCiF8zbYED4puXDZXm6jKYWfqRo1NKTu-AhGd0gEUdeOffhwW/s1600/hada_17_de_otono.jpg)
Los Hermanos Chang han decidido reformarse.
Ya no traficarán con mujeres barbudas; ahora venderán constituciones a la medida...
... de ellos mismos.
Para tramitar en el despacho de La chica de trapo, pincha aquí
Clickea otros negocios en los que he metido mano:
Consultorio Los Hermanos Chang
Talabartería Los Hermanos Chang
Circo Los Hermanos Chang
2007/11/05
2007/11/03
Diario para niñas

Los primeros años
diario para niñas
imágenes de Anne Geddes
Ediciones B, 2006
Líder en venta de calendarios, la oferta editorial de Geddes incluye galerías
de famosas embarazadas, diarios, poemarios y una veintena de productos editoriales donde la fotografía protagoniza transversalmente todas las ediciones. Este es el caso de Los primeros años, diario para niños y diario para niñas: un espacio para el registro de los dos primeros años del bebé.Desde las ecografías hasta las fotos de la familia, los juguetes, los mejores amigos, cumpleaños, huellas, mensajes y libro de visitas hasta una lista pormenorizada de efemérides que demandan muchísima atención, este libro resulta uno de esos detalles atractivos que bien puede convertirse en regalito anticipado o bitácora en esa aventura que implica contar con un nuevo miembro en la familia.
2007/10/21
Lorca: poeta en Nueva York
Escuchar, leer o disfrutar a Lorca es uno de esos clichés que descubrimos acercan a más seres humanos de los que somos capaces de imaginar.
Como lectora temprana, tuve oportunidad de otear algunos poemas y dibujos en publicaciones como Babel; luego, gracias a las clases comentadas de Basilio tuve la oportunidad de estudiar la poesía lorquiana gracias al Romancero gitano, uno de mis favoritos, y algunas piezas teatrales como la fabulosa Yerma, entre tantas otras. También pude sobrevivir a las descargas histriónicas de Frank Spano y su garrapatear sobre el pizarrón verde de nuestra calurosa aula de clase. En nuestro país existe toda una cultura de ejercicios, lecturas dramatizadas o representaciones lorquianas permanentes, lo que quizás sirva de abreboca o espacio de deleite para los admiradores del artista. Así como Robert Smith afirma sin tapujos que sus fans son necesariamente apasionados e inteligentes y que una personita conforme, gris y sin contradicciones no puede disfrutar de The Cure; con Lorca esta afirmación se transforma en axioma (salvando la distancia y perdonando lo ecléctico de mi parte).
En el año 2004 vino a Venezuela en el marco del FITC la increíble, hermosa y talentosa Sara Baras a colmar con su pasión flamenca los espacios de la Ríos Reyna con su representación de Mariana Pineda, la valiente mujer que se unió a un grupo de combatientes liberales que se opuso a Felipe VII y que luego de crear la bandera del movimiento revolucionario fue capturada y fusilada en la plaza pública de Granada. Así como resulta absolutamente fascinante escuchar a Morente cantando y contando los versos de Lorca, cada recreación de los dibujos, los versos o los tipos del artista resultan espacios obligados y objetos atractivos de mercadería que bien que podrían enmarcarse en aquella escena emblemática de Daalí de Els Joglars ( FITC, 2001) en la que después de la muerte del artista aparecían en insultante secuencia las exorbitantes ganancias obtenidas después de la muerte del pintor.Un poeta en Nueva York
Leo en Papel en blanco un interesante artículo de Sergio Fernández sobre la edición de una versión definitiva de Poeta en Nueva York; aunque al parecer debemos esperar un par de años antes de su publicación. Será.
Al parecer, días antes de su trágica muerte, Lorca le entregó a su editor de confianza José Bergamín el manuscrito de la obra, con abundantes tachones, correcciones y notas, al parecer con el fin de que entre los dos pudieran darle unas pinceladas finales y convertirlo en el libro que el granadino siempre tuvo en mente pero nunca pudo plasmar de forma completa. Y no ha sido hasta que en 2003 la Fundación García Lorca comprara ese original en una subasta que se empezarán los trabajos de varios renombrados especialistas de su obra para recomponer, de la mejor manera posible, una de sus obras cumbre.
Esta ardua tarea llevará a ofrecernos dentro del plazo dicho la obra definitiva, editada por la propia Fundación. No me cabe duda de que será un lanzamiento por todo lo alto del que podremos disfrutar los lectores de a pie, así como también lo harán los especialistas, que se encontrarán todo lujo de detalles en las (nuevas) páginas de Poeta en Nueva York.
2007/10/12
Jorge Drexler pasó por Caracas

De vuelta a Caracas
Un día de septiembre vi en La Cota el afiche del concierto de Jorge en Caracas. La compañía de producción venezolana Palo de agua apostaba por traer al cantante en formato acústico, ya que la gira con la banda llegaba hasta México, según había escuchado. La verdad, al principio no estaba muy segura de ir luego de aquel concierto en el Celarg; después de todo, y del Oscar, Drexler se ha convertido en suceso mediático. Por eso, aunque suene un poco complicado, hay artistas a los que por repetición, cansancio o decadencia no deseo ver más, como Charly, Los prisioneros, La Unión o Fito. No obstante, así como existen artistas pretendidos que se enmarcan bajo una dudosa y nunca exitosa aetas aurea, existe gente realmente famosa que no cambia tras vender miles de discos o recibir múltiples reconocimientos. Tras una invitación muy especial de la productora y de parte de Jorge, nos lanzamos hacia al Central para asistir al concierto.
Roque Valero
Ojo: He visto a Roque, desde hace años, en teatro. Excelente actor, sin duda. Como no veo novelas, ni pienso opinar al respecto: me imagino que lo hace igual de bien. Pero como cantante, este es otro asunto: letras pobres y rimas tan inconexas como los ejercicios cacofónicos forzados de Arjona. En el caso de Ricardo, su machismo a ultranza conjugado con su complejo de malbañado irresistible no me atrae en lo absoluto. Roque tiene buena voz, cónchale tiene la inteligencia como para armarse sendas letras que reflejen ese imaginario que presumo debe llevar por dentro y encontrar su camino, su sello, su impronta: dejar de ser la sombra de quienes transitan ese camino antes o mejor que él. Celebro que le haya ido tan bien durante su presentación (aplausos, gritos, bises y demás) y que me haya dado elementos para saber porqué no me gusta, aunque nos quedamos con ganas de escuchar su interpretación de Ace.
Y, luego de que la gente aplaudiera a la luz que simulaba el faro, a los técnicos, cualquier sonido, cualquier movimiento, apareció Jorge. La gente se levantó a aplaudirlo, gritaba, aullaba, silbaba. Las 2000 personas (apróx.) que nos encontrábamos allí, bien que podíamos armar una ensordecedora atmósfera, sin duda. Para mi sorpresa, mucha gente conocía todas las canciones de Jorge, lo que el cantante reconoció y agradeció. Sin embargo, hasta el mismísimo Drexler se vio obligado a pedirle a la gente que no aplaudiera tanto (gracias, Jorge) para que aquello dejara de parecer un concierto en el River y lograrámos disfrutar de aquel encuentro íntimo con la voz y la guitarra del cantante.
Maravilloso. Ya sabía que iba a ser difícil escuchar la Edad del Cielo o Fusión, pero igual pudimos disfrutar de canciones de 12 segundos, Eco, Sea y Frontera. Tres veces tuvo que regresar al escenario, cantó a capella Al otro lado del río, una versión milonga del Loco Juan Carabina y se despidió prometiendo volver a Venezuela (ojalá).
Poder disfrutar de Jorge como hace cinco años resultó complicado e imposible. Pudimos saludarlo, claro, y conversar unos nano segundos para comprobar que sigue siendo el mismo a pesar de la fama y la avalancha de gente pidiendo autógrafos múltiples, fotos hasta con el perrito, divas de la tele, escritores, productores, músicos y chicas que gritaban y le hablaban al mismo tiempo.
Marcamos tarjeta en la merecida celebración de Palo de agua en Whisky Bar, el flaco compartió otro tanto con Jorge, agradecimos a los productores el trato amabilísimo que tuvieron con nosotros y nos escapamos.
Me pregunto si pasará lo mismo con Quique González o Nacho Vegas, si vuelven alguna vez a Venezuela.